miércoles, 23 de diciembre de 2015

¡Navidad!

I.
Al rumor de los viajeros,  
el silencio pueblerino  
ha despertado confuso  
de su letargo de siglos. 
En la Belén olvidada,  
la pobre, pequeña aldea,  
no hay ninguno que sospeche  
el milagro que ya llega. 
Por callejas pedregosas,  
por caminos polvorientos,  
José y María se acercan  
en religiosos silencio. 
Vienen trayendo en secreto 
 el tesoro más preciado  
que cielos o tierra vieron:  
el Verbo Eterno humanado. 
Ya va cayendo la noche;  
buscan prestado un cobijo,  
porque la Madre presiente  
que está por nacer el Hijo. 
Un misterioso decreto  
aúna las voluntades  
del gran Augusto romano  
y estos míseros rurales.   

II.
Llega pobre entre los pobres 
el que esperan las naciones  
y anunciaron los profetas: 
el más grande entre los hombres. 
Es Dios mismo despojado  
de su poder infinito,  
para estar en nuestras manos  
como indefenso niñito. 
Su pasión ha comenzado  
cuando las puertas se cierran 
por los duros corazones  
sin compasión ni clemencia. 
La sórdida cueva establo  
que a mansas bestias guarece,  
al Rey de reyes entrega  
por primer trono un pesebre. 
¡Viene a saldar nuestra deuda,  
a pagar por mis pecados,  
con el deseo inaudito 
de acabar crucificado! 
Bendito Niño adorado,  
beso tus pies y manos,  
tu puro Cuerpo entregado,  
¡pues por mí te han traspasado!   
MGdeJ

¡Feliz Navidad!



martes, 15 de diciembre de 2015

Leído para Ud...

Lamas, Diego Luis (2011) Aristóteles: de sombras y águilas. Buenos Aires: Tejuelo.

Una novela histórica para enriquecer el tiempo de vacaciones.
Su autor, un joven abogado y escritor, les hará recorrer, a través de sus páginas, las alternativas de la vida cotidiana del hombre cuya genialidad marcó para siempre el pensamiento de occidente.

Algunos brevísimos párrafos:

-¿Era un ofrecimiento real -preguntó Eudoxo- o quería saber cuál era tu posición?
- No lo tengo muy claro -respondió Platón-. pero sabemos que los ruegos de los tiranos tienen mucho de imposición. Con la excusa de cuidarme, me hizo vivir allí mismo, me puso una guardia en la casa que yo habitaba, y, de hecho, me impidió cualquier intento por salir de Siracusa -volvió a sentarse,
-Y en esos términos -continuó-, Dionisio concibió un amor enfermizo y tiránico.
-¿Se enamoró de ti? -preguntó incrédulo Espeusipo-. ¿Habrá creído que te gustaban los hombres? (p. 70)

El plan del viejo zorro-Nicanor hizo una especie de dibujo sobre el polvo- fue disimular todo lo posible el plan. Y sobre todo no romper por la fuerza las líneas atenienses.
-¿Qué quieres decir?- Teofrasto trataba de entender los jeroglíficos de Nicanor.
-Que la batalla comenzó -acotó Aristóteles-, con dos adversarios que se conocían y temían mucho. (p. 251)

De un vistazo Aristóteles supo que las cosas no iban bien. A poco de tocar la frente de Pitias comprobó que su temperatura era muy elevada.
-Resiste, amor -dijo en voz apenas audible-. Ya viene el niño. (p. 284)

Cerró los ojos. Todo era demasiado confuso. No podía armar todos los pedazos de esa realidad. Cómo unir la cueva, la muerte de los soldados, las armas espartanas, las nuevas muertes de los soldados, el capitán ateniense con ropas espartanas, y ahora su muerte. ¿Quién lo había matado? ¿Por qué?
-Estas son flechas espartanas -dijo Teofrasto-. No sé si esto te dice algo.
-Eso me dice -respondió Aristóteles- que debemos huir de aquí cuanto antes.¡Por todos los dioses! Somos afortunados de estar vivos todavía. (p. 346)

¡Que la disfruten! MGdeJ

sábado, 12 de diciembre de 2015

N. S. de Guadalupe: Patrona de América

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La Virgen se aparece

 a San Juan Diego 

en la colina del Tepeyac

Diciembre, de madrugada. 
El frío cala los huesos;  
la oscuridad es cerrada,  
mientras bordeas el cerro. 

Una aurora apresurada  
se te interpone en el paso:  
es la Doncella sin mancha  
que trae el Sol de lo alto. 

Los ojos se te iluminan  
sobre la cara cetrina,  
y llena de rosas queda  
tu pobre tilma raída. 

Amor tierno, puro fuego,  
en esa tilma florida  
pinta el mapa de los cielos  
de aquel venturoso día. 

También se queda grabada,  
como en pacto de por vida,  
tu figura arrodillada  
en las maternas pupilas. 
MGdeJ    
Más sobre los prodigios que acompañan esta imagen en:    http://www.reinadelcielo.org/el-milagro-de-los-ojos-de-la-virgen-de-guadalupe/         
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martes, 8 de diciembre de 2015

Alcemos la mirada


La Inmaculada Concepción



Orna la luna su materna planta;
la aurora sus cabellos ilumina;
su cabeza en luceros se reclina
y su trono entre soles se levanta.

Ante aquella visión mística y santa,
el ángel, con amor, la frente inclina
y al dulce son del arpa diamantina
su belleza inmortal celebra y canta.

A la vez, entre sombras abismado,
reza a la imagen, de dolor transido,
el hombre en este valle desterrado.

¡Quién sabe cuál acento es más oído,
si el del ángel, que canta enamorado,
o el del hombre, que llora arrepentido!

Alejandro Nieto (español, 1873- 1930) 


Fuente: Pemán, J. M. y Herrero, M (1950) Suma poética. Madrid: BAC. p. 500.

domingo, 6 de diciembre de 2015

Homenaje

A los neosacerdotes del IVE, Padres: Agustín Ambrosini, Roque Buezas, Joaquín Ibarra, Martín Feliciosi, Fernando Lamas, Sergio Martiarena, Hernán Rivarola, José Rossi, Pablo Pérez y Joaquín Vicente.

AVENTUREROS


                                         (Jn 11,16)

¿Quién dijo que en este siglo,
-calculador, cruel y frío,
sin sueños, envejecido,
desencantado de todo,
harto de su propia hartura-
ya no cabía aventura?
Yo conozco aventureros,
porque son mis compañeros,
que cual los Magos aquellos
tras una estrella partieron,
y el Verbo Eterno los hizo
de su verbo misioneros.
De la ciudad a la selva,
desde la choza al palacio,
en el desierto o la aldea,
en todas las latitudes,
emprendemos la aventura
que para el mundo es locura,
de despreciar las riquezas,
los placeres, los honores,
para darle corazones
al que tiene sed de amores.
Unos se visten de negro,
otras de azul y gris,
pero en la misma divisa
va encendida nuestra fe:
Verbun caro factum est”.
Por seguirla despojados
de los valores mundanos,
de antemano condenados,
con el apóstol Tomás
cada mañana exclamamos:
¡Vamos a morir con Él!
¡A qué aventura nos llevas,
Jefe nuestro, aventurero,
que por darnos tu ventura
bajaste a la tierra el Cielo
y te quedas prisionero
en el Santo Sacramento!
MGdeJ