lunes, 5 de diciembre de 2016

Los colegios católicos y su aprecio hoy en el mundo

Casi 30.000 musulmanes que viven en Gran Bretaña escogen colegios católicos
"Creo que es equivocado negar a las familias la oportunidad de enviar a sus hijos a escuelas que reflejan sus valores. Creo que lo correcto es animar a esas comunidades religiosas, especialmente en casos de éxito probado como el de los católicos", dice Theresa May.


 Alumnos del colegio "Rosary Catholic school of Birmingham"
Las escuelas católicas en Gran Bretaña no están ni mucho menos de capa caída. El propio Gobierno reconoce su contribución a la formación de los jóvenes británicos y por ello ha anunciado que eliminará las trabas y los cupos que limitaban su crecimiento.
Sin embargo, la religiosidad está en crisis en las islas, ya que el 49% de los ciudadanos aseguran no profesar ninguna religión.
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La Iglesia de Inglaterra, la anglicana, cuenta con el 17% de los creyentes británicos, 8,6 millones de fieles. Por su parte, los católicos se mantienen, con un 8% de la poblacióncreyente. Por su parte, la religión que más crece es la musulmana, que creció de 2012 a 2014 unos 900.000 fieles, hasta alcanzar los 1,7 millones, según Luis Ventoso en ABC.
Al margen de estas cifras el empuje del catolicismo en las aulas es evidente. La primera ministra, Theresa May, hija de un reverendo anglicano y que profesa esa fe, anunció que se levantarán las cuotas de alumnos de otras creencias que pesan hoy sobre las escuelas católicas. No hay que olvidar que tienen listas de espera por su calidad y excelencia.
 “Creo que es equivocado negar a las familias la oportunidad de enviar a sus hijos a escuelas que reflejan sus valores. Creo que lo correcto es animar a esas comunidades religiosas, especialmente en casos de éxito probado como el de los católicos, a que puedan construir más escuelas capaces”, afirmó la primera ministra.
Hasta ahí todo normal. Lo sorprendente son las cifras publicadas por los colegios católicos de Inglaterra y Gales sobre el porcentaje de alumnos matriculados de otras religiones: más de 26.000 musulmanes estudian en sus centros. En el caso del Rosary Catholic de Birmingham, una escuela de primaria en la segunda mayor ciudad del país, el 90% de los alumnos son musulmanes.
Y es que de los 850.000 alumnos que se forman en las escuelas católicas de Inglaterra y Gales, 290.000 son de otras religiones, la mayoría también cristianos, muchos de origen africano. Es decir, un tercio de las plazas de los centros católicos son para alumnos de otras creencias. La explicación ha sido la evolución demográfica de los vecindarios donde se ubicaron originariamente los colegios.
Una de las ventajas de los centros católicos para los musulmanes es que permiten a los padres musulmanes que retiren a sus hijos de los actos de culto y celebraciones propias de la fe papista, como la Navidad o la Semana Santa. Aunque lo paradójico es que la mayoría prefiere que participen. Sin embargo, la directora de uno de los colegios ha declarado a la BBC que “no es fácil hablar con padres y alumnos de este tema”.
Por otra parte, en la lucha contra la radicalización en algunos centros educativos musulmanes el Gobierno ha obligado a todos los colegios del país a enseñar también una segunda religión, que puede elegir libremente cada centro. Las escuelas católicas han optado por impartir el judaísmo como complemento, lo que ha molestado al Consejo de Musulmanes Británicos, que se ha declarado “muy decepcionado” y asegura que con su decisión “la Iglesia Católica británica mina el mensaje del Papa Francisco de tolerancia entre las religiones”.
Hay que recordar que actualmente las escuelas católicas de primaria cuentan con un 37% de niños de minorías étnicas, por encima de la media nacional. En el Reino Unido hay 6.800 colegios religiosos, de los que solo 28 son musulmanes, con otros dos más en proyecto. De los centros católicos se ensalza su ética, sistema de valores y excelente calidad educativa.

Fuente: www.actuall.com, 4/12/2016.

martes, 29 de noviembre de 2016

Cuentos perversos para niños indefensos
La ideología de género se cuela en las aulas españolas de manera un tanto subrepticia, pero cada vez más descarada. Muchos padres ignoran el concepto de sexualidad y afectos que se está imponiendo en España gracias a multitud de leyes ideológicas.


La ideología de género se introduce en las aulas de los niños muy pequeños a través de profesores completamente adoctrinados, docentes que consideran un derecho y un deber educar a los menores al margen de sus padres en la nueva religión totalitaria.
Y llevan años haciéndolo aunque, poco a poco, las legislaciones ‘generistas’ oficializan y legalizan de pleno derecho su ‘trabajo’ de manipulación, dejando a los niños y a sus padres sin armas de defensa. No hay que olvidar que todas las ‘leyes de género’ presentan capítulos educativos que imponen estos contenidos.
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Y esos profesores disponen de muchos materiales para apoyar su labor y de muy poco bagaje ético que frene, por respeto al menor, el adoctrinamiento de quienes están a su cuidado.
Muchas veces lo hacen por buenismo y por haber comprado las mentiras de un mundo, adulterado con falsos datos, que consideran imperfecto y merecedor de ser cambiado a través de las nuevas generaciones.
Esa bondad, inmoral de base, que supone hacer prevalecer las propias creencias sobre las ajenas, y que se ampara en una superioridad moral en absoluto justificada, ni justificable, en ocasiones viene acompañada de una estupidez oceánica, una falta de espíritu crítico preocupante, o una maldad interesada.
Cuando cuento que el adoctrinamiento ‘contra la violencia de género’ (con la coletilla ‘y contra el amor romántico’) bajo ese objetivo expreso en principio loable, sólo busca el enrarecimiento de las relaciones heterosexuales por incomprensión, recelos y una visión negativa en todos los casos, hay gente que no me comprende.
Cuando explico que se hace una promoción tácita o expresa de otro tipo de relaciones como solución y forma de evitar la tiranía varonil, hay gente que no me cree.
También les resulta chocante cuando digo que discriminan al hombre presentándolo como alguien de quien sólo se puede esperar tiranía y fracasos relacionales, malvado absoluto en un mundo de maldades relativas que sólo desea relacionarse con las mujeres para oprimirlas y que únicamente puede redimirse no relacionándose afectivo-sexualmente con ellas.
Se hace difícil aceptar que nuestros representantes públicos, nuestros inspectores, nuestros respetados profesores… imbuidos en una moral estatal refrendada por leyes y abultados presupuestos no consigan, ni lo busquen en realidad, evitar las relaciones heterosexuales conflictivas para mayor felicidad de nuestros menores, sino que no haya relaciones heterosexuales.
Y a veces no resulta fácil que se entienda este doble objetivo, el tácito y real frente al expreso o trampantojo de brillantes colores. El caballo de Troya que entra tras las murallas sin levantar sospechas.
Quizá ayude a algunos para entender a lo que me refiero este cuento que anda dando vueltas desde 2009 y hasta ganó un premio, posiblemente otorgado por jueces con el mismo sentido común que los que dieron el Nobel de Literatura a un cantante y el de la Paz a un vendepatrias.
A dicho cuento lo amparan, imponen y recomiendan todas las leyes que en los últimos diez años, con especial abundancia desde hace dos, nos han promulgado políticos de todos los pelajes que se pasan los derechos fundamentales por el forro de sus inconfesables intereses.
Es posible que haya padres a quienes este cuento les aparezca lleno de valores positivos, acordes con su concepción del mundo y la educación que quieren dar a sus hijas e hijos, pero deben entender que otros padres no queremos una visión de las relaciones afectivas que no compartimos y que creemos falsa, manipulada e interesada.
Una visión de guerra de hombres contra mujeres, donde las mujeres, estúpidas, sin criterio, incapaces de elecciones propias, fácilmente manipulables, no son dueñas de su destino y hay que salvarlas con el aviso de su propia y connatural imbecilidad.
Y a la vez que se les avisa de su imbecilidad también se les avisa de la maldad intrínseca del varón, egoísta, tiránico y del que hay que huir porque nunca, nunca, nunca, va a hacerles felices… “Esperando que les pidan la mano y les quiten la vida” dice una frase en la última hoja.
Dejo a su criterio valorar la invitación subconsciente a otras relaciones, la ‘didáctica’ aparición de faltas de ortografía (‘cabió’, ‘auyan’, ‘diotria’ tildes que sobran y que faltan…); el cambio de prozac por ‘otras hierbitas’; la reencarnación y el karma; el gineceo paradisíaco donde la presencia masculina es incidental y con papeles claros para que ninguno dude de dónde está su residual y única intervención en el cuento…
Ay, la presencia masculina…además de los príncipes tiránicos mayoritarios, Pinocho y el hombre de hojalata, aparecen respectivamente como un mentiroso desorientado o un colaboracionista con la ‘nueva masculinidad’ enseñando a llorar a los varones… párvulos varones, lasciate ogni speranza. El mensaje es claro. Ya se irá repitiendo a medida que crezcan. Y les aseguro que se repite.
Este cuento es para los muy pequeños. Con los mayores no se andan con tantos miramientos, sobre todo si ya vienen ‘trabajados’ con estos textos desde los coles.
Dura lex, sed lex.
Las leyes se van a aplicar, tarde o temprano, en toda su dureza. Porque el problema son las leyes: leyes que amparan e imponen el adoctrinamiento, leyes que no garantizan nuestros derechos fundamentales… y políticos que no nos protegen porque nos han vendido por bastante más que treinta monedas de plata.
Fuente: Actuall, 26/11/2016.


miércoles, 23 de noviembre de 2016

Polonia siempre fiel!

Polonia reconoce a Jesucristo como ‘Rey’ del país
Aunque el título resulta rimbombante se trata del reconocimiento honorífico del reinado de Jesucristo en todo el mundo. La Iglesia describe la ceremonia como "un acto de aceptación nacional del reino de Cristo y de sumisión a su poder divino".

El presidente de la república de Polonia, Andrzej Duda, durante el acto de entronización.

Los obispos de Polonia han declarado a Jesucristo como Rey del país, un título rimbombante que no es otra cosa que el reconocimiento honorífico de su reinado en todo el mundo, aunque en la documentación eclesiástica se describe la ceremonia como “un acto de aceptación nacional del reino de Cristo y de sumisión a su poder divino”.
Para ello se celebró una misa de entronización en el santuario de Lagiewniki, cerca de Cracovia, al que asistieron cerca de 6.000 fieles para ser testigos de ver a Jesucristo en el trono siete meses después de que la jerarquía católica aprobase la entronización.
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En realidad no es la primera vez que se concede a Jesucristo el trono de Polonia, ya que en 1997 en Jasna Góra y tres años después en Sagiewnikim se celebraron ceremonias similares, aunque nunca antes habían contado con la presencia del jefe del Estado.
En esta ocasión el presidente de la república, Andrzej Duda, del partido Ley y Justicia, presidió el acto acompañado de su madre, Jadwiga, y los ministros de Justicia y de Medio Ambiente, Zbigniew Ziobro y Jan Szyszko, así como varios diputados de esta formación.
La presencia en la ceremonia de altos representantes del conservador partido en el Gobierno demuestra la desacomplejada defensa de los valores vinculados al catolicismo que encarna la primera ministra Beata Szydlo.

Fuente: Actuall, 22/11/2016.


martes, 22 de noviembre de 2016

¡Guerra al hombre!


Se está librando una nueva e insólita guerra, solapada o desembozada, pero siempre artera.
Ya no se trata solamente de pueblos, facciones o partidos que luchan entre sí, aunque también se dan esas tristes y crueles luchas. Hoy el hombre mismo es el enemigo; todo hombre, cualquier hombre. Por lo tanto pesa sobre él un anatema de aniquilación, de exterminio.
Uno de los frentes tiene por objetivo que no nazcan hombres. De muchas maneras esto se va logrando.
En principio se inculca en las mujeres cierto horror a la maternidad: que te esclavizas, que pierdes la figura y el encanto, que te impide realizarte, que ya tendrás tiempo… Y se disuelve en los varones el sentido de paternidad, de autoridad, de cuidado y responsabilidad.
Para facilitar y promover tal objetivo se brinda a varones y mujeres variedad de medios para tener sexo infecundo, y no sólo se presenta como posibilidad y se hace muy accesible, sino que se aconseja, se publicita y se promueve a través de todo tipo de campañas y últimamente a través de programas de educación de todos los niveles de escolaridad. Por si todo esto no alcanza, se alienta de todas las formas posibles la homosexualidad, que por definición es infecunda. Se busca corromper desde la infancia, inoculando ideas perversas acerca de la identidad sexual, destruyendo el pudor y la inocencia.
Si por casualidad, descuido, error, ignorancia o pasión se ha dado una concepción no deseada,  todo el aparato “sanitario” -¡qué macabra ironía!- se pone al servicio de tronchar esa nueva vida, de cercenar la del inocente con una condena a muerte avalada por la legislación de la enorme mayoría de los países.
En este frente quedan millones y millones de caídos. Caídos sin voz que los defienda o reclame, caídos supremamente inocentes e indefensos.
Pero hay otro frente de guerra para los que lograron sortear aquella barrera puesta a la vida. Éste es el de nacer o crecer en una familia destruida o sin familia.
Muchos quedan privados de la experiencia de tener un padre. Crecen junto a madres solas, que suelen ser atentas por sus hijos, pero que muchas veces aplacan su soledad y dificultades con nuevas parejas, las cuales, habitualmente y por diversos motivos, no asumen el rol paterno, o lo desfiguran con esos niños que no viven como propios.
Algunos quedan con papá y mamá a medias, de tiempo compartido, compartido con otras actividades, cuando no con otros hijos, otras familias, otras parejas, para los cuales muchas veces son vistos no sólo como intrusos o como extraños, sino como potenciales competidores o actuales enemigos.
Otros, aunque viven con sus padres biológicos, saben que ellos no están casados, que no han podido o no han querido hacer el compromiso para siempre. Esto también trae inseguridad, porque los seres humanos necesitamos vivir con certezas, con esa certeza que provee la entrega generosa y la voluntad firme de estar junto a los que amamos pase lo que pase.
Se ha desalentado el compromiso matrimonial, sobre todo a través del cine, las novelas y los modelos de famosos que presenta el periodismo. Así se ha dado el fenómeno social inverso al que en otros momentos ejercieron los santos, de modo que el hombre común se dice: “Si éstos y éstas pudieron, ¿por qué yo no?”.  Las consecuencias sociales están a la vista: desde mitad del s XX hasta hoy ha habido una rotunda transformación de costumbres acompañada por una violenta degradación moral.
Puede que alguno piense así: “Mira, aquí en este mundo cada uno hace lo que se le antoja; nadie es fiel a su palabra; nadie puede confiar demasiado en el otro, ni yo mismo sé si voy a poder mantenerme en las promesas que hago… quiero ser honesto, por lo tanto prefiero vivir el día a día.” Pero ésta, aún en gente con supuestas “buenas intenciones”, no llega a ser una actitud propiamente humana. El hombre es capaz, por el espíritu, de elevarse por encima de las circunstancias y hasta del instinto, hacer lo que le indica su conciencia y mantener sus convicciones aun a costa de su vida.
El matrimonio natural –de un varón con una mujer, para siempre- y por ende la familia, es la institución que socialmente protege a los más débiles en los momentos cruciales del nacimiento y desarrollo: los niños. Pero no sólo: también protege a la mujer de ser explotada sexualmente y al ser humano anciano de quedar en abandono. La familia es la primera transmisora de la cultura, especialmente a través del lenguaje y de las costumbres y hábitos que inculca.
Cristo ha elevado a sacramento el matrimonio natural: ¿qué significa esto?: Que lo santifica, es decir, que no sólo es bueno y necesario para la vida en la tierra, sino que prepara y da méritos para la vida del cielo. Además, que otorga gracias especiales para llevar adelante el compromiso y la misión de los esposos, los cuales implican inmensas satisfacciones, pero también enormes renuncias y dificultades. Y desde entonces, para un cristiano, estar casado significa haber recibido el sacramento. Hay quienes no lo reciben porque no pueden, ya que los ata algún compromiso anterior. Esos tales pueden ofrecer el dolor que les provoca tal situación, y mantener la oración. Dios no dejará caer una sola de sus súplicas ni de sus lágrimas.
Pero si un cristiano desprecia la gracia, es como si dijera al Señor: “¡Guárdate esas gracias, que a mí no me sirven, ni me interesan. Tampoco para mi familia y mis hijos. He elegido vivir de espaldas a tus leyes!” Por eso no es extraño, sino de una profunda y terrible lógica, todo el mal que vemos hiriendo aquí y allá, asaltándonos.
La guerra al hombre está llegando a límites insospechados. Cuando nos preguntamos por los motivos, salen a relucir cuestiones políticas y económicas, que no terminan de explicar un fenómeno tan monstruoso.

En esta guerra quedamos todos, absolutamente todos involucrados. No hay neutralidad posible. Por eso, vale preguntarse: Yo, ¿de qué lado estoy?
MGdeJ

sábado, 12 de noviembre de 2016

Para el debate...

Del garantismo educativo al fetichismo tecnológico

El gobierno anterior asimiló el derecho a la educación con el derecho al título, el derecho a no ser "bochado" -en lo posible tampoco evaluado- a pasar de grado sin saber, a pegarle al profesor y no ser expulsado del colegio, etcétera.
Todo ello aderezado por una pedagogía que, en supuesta reacción al enciclopedismo, ha ido vaciando progresivamente de contenidos los programas, ha instalado la idea de que el docente no es el dueño del saber, de que al niño no hay que aburrirlo y de que cada alumno tiene su propio ritmo de aprendizaje. Un eufemismo para no exigir.
Los resultados están a la vista: uno de cada tres alumnos no entiende lo que lee.
En la escuela "enciclopedista", "sarmientina" y "decimonónica" que estos pedagogos desprecian, se aprendía a leer y escribir, a sumar y restar, en primer grado. Porque estaba sobradamente demostrado que todos los niños, en promedio, estaban capacitados para ello a los seis años de edad.
En la escuela de hoy, se puede llegar a tercer grado sin adquirir ese núcleo duro de conocimientos, decisivo para todo el recorrido posterior. Y no es por falta de capacidad del niño. Más aún, es un desperdicio imperdonable de tiempo, porque a esa edad el chico es una esponja por la capacidad que tiene de acumular conocimiento.
Sucesivas evaluaciones, nacionales e internacionales, confirman esta decadencia de nuestra escuela.
En consecuencia, la calidad educativa está en boca de todos. Y muy especialmente de las nuevas autoridades. Es un principio con el que nadie podría estar en desacuerdo. Pero de momento es sólo una declaración de intenciones, un título sin desarrollo.
No está claro aún cómo se lo va a alcanzar. Y, cuando uno le formula la pregunta a alguna autoridad del área, lo que se escucha no es alentador.
La respuesta suele ser tecnológica. Instrumental.
Inglés y computación: la fórmula mágica.
Sin embargo es sabido que la mayor parte de los "cráneos" de Silicon Valley mandan a sus hijos a una escuela sin computadoras, donde la materia informática se dicta recién a los 13 años.
Le consulté a un funcionario del actual Ministerio de Educación de la Nación por esta reducción conceptual de la calidad educativa y me respondió que hoy "el conocimiento está en la red, al alcance de todos: con la tecnología adecuada, cualquiera se lo puede apropiar"…
La confusión entre conocimiento e información puede ser el error de un estudiante pero nunca el de un funcionario del que depende el diseño de la política educativa.
Siempre me pregunté cómo alguien sin una formación sólida, básica, sin lecturas acumuladas, sin análisis y discusión de textos con la guía de un profesor, podía distinguir en el infinito de Internet, lo que es serio de lo que no lo es, lo que tiene rigor científico y lo que no, cómo podía verificar fuentes, chequear datos… Para eso es que en la escuela se lee -o se leía- a los clásicos. Por eso se aprenden complicados teoremas que otros formularon antes que nosotros y que nos ayudan luego a entender con más facilidad lo simple. ¿Cómo distinguir la calidad si no se ha tenido contacto con ella?

Todos recordamos mucho más al profesor que nos dio mucho y nos exigió en proporción. Ese es el docente que deja huella, que despierta potencial y vocaciones. Al que, más allá de pataleos y protestas, hoy le estamos agradecidos. 
Pero hoy un profesor de secundario bonaerense -por hablar sólo de esa provincia- tiene que invertir 15 minutos en intentar establecer alguna disciplina en el aula antes de poder dar clase.
No se trata de estar en contra de la tecnología, sino de este fetichismo tecnológico que les hace pensar a algunos que un celular o una tablet pueden reemplazar al profesor.
También es, en definitiva, la rendición del adulto -padre, docente, directivo de escuela, funcionario- que no quiere ejercer su autoridad y su responsabilidad. Que renuncia a ser guía, tutor; es decir, Maestro.
Entonces, entre el garantismo educativo de ayer y el fetichismo tecnológico de hoy, podemos seguir haciendo el duelo de la calidad de la enseñanza.


Fuente: Extractado de  Infobae, 29/10/2016

martes, 8 de noviembre de 2016

OTRA MIRADA PARA EL SÍNDROME DE DOWN

Los Down están de moda. El escritor Marcos Chicot, finalista del Premio Planeta por su novela El asesinato de Pitágoras, dedicó el galardón a su hija Lucía, de 7 años, que nació con el síndrome.
Y no sólo eso sino que dijo que la niña era la mayor fuente de satisfacción de su vida. El novelista madrileño aprovechó el escaparate que le proporcionaba el Planeta para desmontar algunos de los tópicos que siguen lastrando la imagen de quienes tienen trisomía 21.
Por ejemplo, que su cociente intelectual no se sitúa entre el 25 y el 55, lo que equivale a un retraso entre moderado y severo, sino que, en su mayoría, el cociente se sitúa entre 40 y 70, lo que equivale a un retraso entre moderado y leve.
Otra etiqueta, relacionada con la anterior, era su baja, por no decir nula, capacidad intelectual y de aprendizaje. No es así, lo que ocurre es que hasta hace poco se les valoraba por su capacidad de expresión oral, que es la capacidad más afectada en las personas con síndrome de Down. Pero su capacidad intelectual es superior a su capacidad de expresión oral.
Por esa razón hasta mediados del siglo XX a los niños mongólicos -como se les llamaba entonces- no se les educaba ni se les escolarizaba. Ahora, sin embargo, gracias al empeño de médicos y padres, reciben una educación, aprenden a leer y escribir y muchos terminan con una salida laboral. Cada vez son más frecuentes los casos de Down que hacen carreras universitarias.
Uno de esos casos es de Noelia Garella, una niña argentina que tuvo una pésima bienvenida cuando vino al mundo.
“Malas noticias” le dijeron los médicos a su padre después del parto. “¿Ha muerto?” preguntó éste. “Mucho peor, es Down” le respondieron.
Treinta y un años después, aquella niña que -según los médicos- no debía haber nacido, es profesora de preescolar y ha traído la felicidad a sus padres y a sus alumnas.
No lo tuvo fácil. Cuando la llevaron a la guardería, la directora les dijo a los padres: “Aquí señores ni monstruos, ni síndromes de Down”. Al problema médico se sumaba el estigma social, la incomprensión y los prejuicios.
Noelia es ahora la primera profesora con síndrome de Argentina y todo un ejemplo de coraje y superación. Joana Ortiz cuenta su emocionante historia en http://www.actuall.com/vida/la-noe-se-convierte-en-la-primera-maestra-con-sindrome-de-down-en-argentina/
No pueden decir lo mismo otros muchos niños Down que no llegan a ver la luz porque son abortados en el vientre materno. En España, nueve de cada diez que son diagnosticados síndrome de Down antes de las 22 semanas acaban muriendo mediante un aborto intencionado.
Es una forma de limpieza étnica, un control de pureza racial de una sociedad que desprecia al débil, sin reparar en el inmenso tesoro que supone cada vida humana, por pequeña o aparentemente inútil que sea.
Paradójicamente todos los padres de Down constatan que esos hijos han sido para ellos un regalo inmerecido. Y que, tras el dolor inicial, han llenado sus vidas de alegría.
Fuente: Actuall, 29/10/2016


viernes, 4 de noviembre de 2016

NOBLEZA

¿Qué es un Noble?

-         ¿Y qué es un noble? –dijo Sancho.
-         Difícil es de definir,  señor. Eso se siente y no se dice.
-         Es un hombre de corazón-  saltaron en el grupo voces por todos lados. Es un hombre que tiene alma para sí y para otros. Son los nacidos para mandar. Son los capaces de castigarse y castigar.  Son los que en su conducta han puesto estilo. Son los que no piden libertad sino jerarquía. Son los que se ponen leyes y las cumplen. Son los capaces de obedecer, de refrenarse y de ver. Son los que odian la pringue rebañera.  Son los que sienten el honor como la vida. Los que por poseerse pueden darse.  Son los que saben a cada instante las cosas por las cuales se debe morir. Los capaces de dar cosas que nadie obliga y abstenerse de cosas que nadie prohíbe. Son los…
-         Basta -dijo Sancho-, entiendo. ¿Entonces noble es aquél que sabe hacer las cosas bien y no puede prestarse a la chapucería?
-         Así es, señor.

Leonardo Castellani, El nuevo gobierno de Sancho, Cap. 25- Decoro y caída (fragmento)