lunes, 25 de julio de 2016

FORMACIÓN HUMANISTA I: tres preguntas


1-¿En qué consiste la formación humanística?
 
La formación humanística se distingue esencialmente por estar al servicio del ser humano, de su plenitud y felicidad. Se diferencia radicalmente de cualquier propuesta que ponga al hombre en función del Estado, de la sociedad, de la producción y el lucro, o cualquier otro fin que no sea el bien del hombre.
Históricamente tenemos un modelo atractivo en la paideia griega, que buscaba la areté, la virtud en todas las dimensiones de la naturaleza humana, con un sentido de equilibrio, proporción y belleza. Sócrates pone una clave al sostener la necesidad del conocimiento de sí, y da, con su muerte ejemplar, la heroica lección sobre obedecer a Dios antes que a los hombres.
Ya con Platón y Aristóteles queda establecido lo que será el núcleo curricular de estudios: el trivium y el cuadrivium, consagrados por la cultura cristiana como la base de todo estudio, y en particular de los estudios universitarios.
El trivium: Gramática, Lógica y Retórica, o sea: estudio de los hechos, las cosas y sus nombres; la reflexión sobre los mismos; la expresión sabia y su aplicación. El trivium provee las herramientas –desde las elementales a las más sofisticadas- del pensamiento y del discurso. Hoy estas disciplinas se revalorizan desde las investigaciones de la psicología cognitiva, del paradigma pedagógico de “aprender a aprender”, y de las necesidades de la actividad política y publicitaria, todo ello más centrado en el poder que encierra la palabra que en ponerla al servicio de la verdad.
El cuadrivium: Aritmética, Geometría, Astronomía y Música. De inspiración pitagórica, las cuatro disciplinas matemáticas consideran el número y el espacio, ya en sí mismos, ya en movimiento. Abarcan el estudio de la totalidad de la naturaleza -entendida como cosmos, pues se trata siempre de ordenamientos- y de las artes humanas, visualizando en cada totalidad su unidad y armonía.
Para lograr una plenitud armónica en la persona, esta formación intelectual ha de ir acompañada por la formación del carácter, a través del autoconocimiento y la práctica de las virtudes cardinales, coronadas en el cristianismo por las sobrenaturales.

2-¿Cómo hacer para no caer en el enciclopedismo?
En orden a no caer en el enciclopedismo, primeramente hay que ver de dónde surge, por qué y qué defectos conlleva.
El enciclopedismo ha sido uno de los productos estrella de la Ilustración, intentando llenar con datos que abarcaran toda la realidad, el vacío dejado por la negación de la metafísica, madre de las ciencias, que investiga las causas primeras de todas las cosas. Por lo tanto: se pierde el concepto de causalidad (al menos de causalidad primera) y de las relaciones más profundas entre hechos, entes y conceptos. El objetivo es el poder, el dominio, ya de la materia y las fuerzas de la naturaleza, ya del ser humano, masificado intelectual y socialmente, desvinculado de las sociedades intermedias, e inerme ante los poderes del Estado o del Capital, es decir, esclavizado como fuerza de trabajo –físico o intelectual-. El no poder comprender ni el mundo, ni la propia existencia, ni sus sentidos, sumerge al hombre en la esfera de las necesidades animales y lo deja a merced del desorden de sus pasiones. La excesiva especialización, sin una sólida formación intelectual y moral que le sirva de norte y marco, hace del conocimiento el arma más tremenda contra el hombre mismo.
Se superan sus defectos al recuperar la visión metafísica, el sentido total de la realidad, la búsqueda humilde, honesta y heroica de la verdad total: la verdad sobre el hombre, la historia y el mundo. Se trata de obtener una cosmovisión cristiana.
Es necesario tener presente en toda instancia que el fin de la educación debe subordinarse al fin del hombre, natural y trascendente. Que aquel consiste en auxiliarlo para que progresivamente vaya alcanzando la plenitud dinámica, ese conjunto de cualidades estables que le permitan lograr, de modo recto y libre, aquellos bienes individuales y comunes, naturales y sobrenaturales que plenifican su naturaleza.
Hay que despabilar la cabeza y rectificar el corazón, para tener personas libres y buenas, que vivan en paz consigo y con los otros, y que alcancen la felicidad eterna.

3-¿Cómo hacer para que contribuya a que el alumno vaya construyendo su proyecto personal de vida?

Para que el alumno vaya construyendo su proyecto personal de vida, hace falta al menos, trabajar sobre estos aspectos:
-          Conocimiento del mundo y de su sentido.
-          Conocimiento de la historia y de su sentido.
-          Conocimiento de sí mismo y del sentido de su vida.
-         Discernimiento frente a los errores e instinto de horror hacia el mal.
-         Descubrimiento de la vocación personal y compromiso con la misión que entraña.
-     Autodominio (posesión armónica de virtudes) para poder realizar elecciones libres y ejecutarlas, trabajo sobre la voluntad. Sin humildad, no se puede alcanzar la verdad, ni la propia ni la del mundo.

La tarea del niño es descubrir el mundo y situarse en él. Debe infundirle seguridad. Es importante que vaya encontrando a su paso el orden que sustenta todo y la belleza que encierra, pues el orden es constitutivo de todo lo bello; que aprenda a admirar y a contemplar. Que perciba el amor que envuelve la realidad. Que se perciba amado.

La tarea del adolescente es saberse, reconocerse, entender su interioridad, sus emociones, aprender a ser sí mismo. Debe infundirle una nueva seguridad: si sabía dónde estaba parado, ahora se trata de saber adónde va. Debe aprender a amarse a sí mismo para poder amar a los demás. Debe aprender a servir, a ser y a hacer lo que hace posible vivir en comunidad.  El  amor a sí mismo implica negaciones para ordenar la interioridad. Necesita -y le ayuda- tener y conocer ejemplos de vidas heroicas.

La tarea del joven es realizar ese proyecto, en acuerdo con los caminos y modos que le vaya señalando la Providencia. Y mientras haya algo importante, trascendente que realizar, más allá de la edad cronológica, la persona es psicológicamente joven. El motor es el amor, que le hará superar las dificultades internas y externas.

La tarea del adulto es ser fecundo, en trabajos, realizaciones, obras buenas, en hijos. Deben ser los frutos del amor, lo que presentaremos un día al Señor, la materia del último examen… 







Hna. María Gloria de Jerusalén Ianantuoni
Charla en la Jornada Docente del Bachillerato Humanista Alfredo Bufano. San Rafael, Mendoza, 22/7/2015.

martes, 19 de julio de 2016

AMISTAD

Por la Hna. María del Salvador Mielniczuk

MÁS VALE PERDER EL TIEMPO CON LOS AMIGOS, QUE PERDER AMIGOS CON EL TIEMPO. POR ESTE DULCE MOTIVO, PIERDO EL TIEMPO CONTIGO, PORQUE NO QUIERO PERDERTE CON EL TIEMPO (s.s. Franciscus)

La amistad es, ciertamente, un don, un regalo inesperado…” y este don implica el haber sido objeto de una elección por parte de otro que me invita a la comunión, a crear lazos.  Como bien sabemos, la literatura de todos los tiempos ha cantado grandes loas a la amistad, viendo en ella la concreción del vínculo que une a las personas en un amor muy elevado.  Los ejemplos de Aquiles y Patroclo, Orestes y Pílades, Damon y Pitias, en el ámbito griego, así como los de Don Quijote y Sancho, Hamlet y Horacio, y más recientemente Sherlock y Watson, en la literatura moderna y contemporánea, dan cuenta de esta virtud,  así como la obra más famosa de Antoine de Saint Exúpery: El principito

La amistad es una experiencia que acompaña al ser humano desde siempre, y que por su carga existencial tan profunda lo ha maravillado e invitado a valorar tal realidad.  La Revelación, tal como está consignada en la Sagrada Escritura, también recoge el ejemplo de los amigos y la amistad para ilustrar los dones que Dios hace al hombre.  Además del ejemplo paradigmático de David y Jonatán, el Antiguo Testamento brinda hermosas enseñanzas sobre la amistad: «El amigo ama en todo momento; en tiempos de angustia es como un hermano» (Prov 17,17); «el bálsamo y el perfume alegran el corazón; los consejos del amigo alegran el alma» (Prov 27,9); «un amigo fiel es una protección segura, el que lo encuentra ha encontrado un tesoro.  Un amigo fiel no tiene precio; su valor no se mide con dinero.  Un amigo fiel protege como un talismán; el que honra a Dios lo encontrará.  El amigo es igual a uno mismo, y sus acciones son iguales a su fama» (Eclo 6,14-17).  Pero es en el Nuevo Testamento con el Señor Jesús, Dios hecho hombre para nuestra reconciliación, donde hallamos la más elevada demostración de lo que significa la amistad.  En su persona, a través de sus palabras, descubrimos del modo más sublime qué significa en verdad el ser amigo: «Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos.  Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando.  No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.  No me habéis elegido vosotros a mí, sino que Yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca…» (Jn 15,13-16).  Palabras sublimes que dibujan el retrato perfecto de la amistad y de Aquel que es el amigo por excelencia.

Adentrando en las características de la amistad, a través de las orientaciones de la obra de Saint-Exúpery en general, y las ideas de El principito en particular,  me impresiona por qué un fenómeno tan profundamente humano como es la amistad puede ser y de hecho es asumido por Dios para realizar la reconciliación que nos salva y nos conduce a la plenitud.  Dios, en Jesucristo, se ha hecho nuestro amigo del modo más humano posible, y de esa manera ha llevado la amistad a una plenitud tal que trasciende lo puramente humano.  Así, hay amistad en la virtud, citando a Aristóteles, por tanto los amigos se sitúan en el ámbito del bien, que no es sino el ser en cuanto vivido.  La amistad implica fidelidad, es decir permanecer en el tiempo, a pesar e incluso con ellas de las dificultades y circunstancias problemáticas de la vida, porque hay un vínculo real que lleva a los amigos a salvaguardar la comunión.  La amistad supone también la magnanimidad, es decir la grandeza del alma que ve en el amigo lo más valioso, y desde allí comprende sus defectos y debilidades, ayudándole a superarse.  La amistad requiere también de humildad, cosa que ciertamente se constata en la experiencia, porque si la humildad está referida al andar en verdad, sobre todo, la verdad sobre sí, el ser humano es él mismo y se acepta como tal cuando está con su amigo.  En la amistad, el silencio y la palabra no son realidades opuestas, antes bien se hallan hermanadas, de modo tal que un hombre habla al amigo con su silencio y le comunica de ese modo realidades muy profundas.  La fortaleza, la capacidad de sacrificio, la consistencia, la misión común, son otras tantas características de la amistad

Y todas estas características las encontramos en la amistad que Jesús ha entablado con nosotros.  Así, podemos hablar de Jesús como el amigo fiel, "que no puede negarse a sí mismo" (2Tim 1,13) y que nos invita a responder fielmente a su invitación.  Jesús nos ha ofrecido su amistad de modo magnánimo, pues ¿cómo podríamos calificar una amistad que va hasta el extremo de ofrecer la propia vida por la del amigo?  Jesús, como bien sabemos, es manso y humilde de corazón y nos ofrece su amistad sabiendo que somos frágiles y pecadores, para que reconozcamos nuestra realidad y desde ella podamos corresponderle.  El Señor Jesús quiere hacerse amigo nuestro, no porque no seamos pecadores, sino precisamente porque somos pecadores, y desde el reconocimiento de esta verdad (nuestro pecado) es que podemos convertirnos y ser amigos transformados a imagen del Amigo.  Jesús -lo habíamos mencionado antes- se ha sacrificado por nosotros, dándonos así testimonio de su amor y amistad: Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.  Jesús, por último, nos muestra su amistad no sólo confiándonos su intimidad, que es la intimidad de Dios, sino además haciéndonos partícipes de su propia misión: "Como el Padre me envió, así también yo os envío" (Jn 20,21). Y esto supone un signo de predilección, porque si la amistad es compartir, qué mejor que darnos una participación de la tarea por la que Jesús mismo es glorificado.

Santo Tomás acuñó el axioma: La gracia supone la naturaleza.  Dios, que nos regala el don de su gracia, y especialmente el don de su amistad, toma en cuenta la amistad que es una expresión de nuestra naturaleza y se adecúa al modo como nosotros vivimos esta realidad, no para hacer un calco, sino para elevar la amistad humana a una plenitud inimaginable, la participación en la vida misma de Dios.  La amistad humana es fundamento y camino para la amistad divina.  La amistad humana, en Cristo, puede vivirse sobrenaturalmente, y de ese modo lleva a una realización que, por ser más que humana, es plenamente humana. 
La amistad nos hace hermanos, porque Jesús nos eligió para ser sus amigos y para ser sus hermanos.

Ama a Jesús y tenle por amigo, que, aunque todos te desamparen -ya que "el amor de las criaturas es falaz e inestable" (Kempis)- Él no te desamparará jamás.

viernes, 15 de julio de 2016

Gabriele Kuby y quiénes están detrás de la ofensiva contra la familia. 
De participar como activista de mayo del 68 a defender la familia, la socióloga alemana se mantiene firme ante las amenazas: “Soy una defensora de los derechos democráticos frente al totalitarismo. Los ataques no me desaniman. Hago lo que siento que estoy llamada a hacer”.

Por Cristina Castro -

Conversar con Gabriele Kuby, reconocida socióloga alemana, autora y conferenciante, es percibir enseguida por qué conforma todo un referente internacional en la defensa de la familia y la libertad.
En su último libro, La revolución sexual Global. La  destrucción de la libertad en nombre de la libertad,  Kuby profundiza en su denuncia de la ideología de género. La obra, traducida ya a siete idiomas, se ha convertido en todo un instrumento de resistencia cívica en esta crucial batalla que se libra en Occidente entre el nuevo totalitarismo y la familia.
En La Revolución Sexual Global trata de alertar de las graves consecuencias de esta ideología. ¿Por qué es importante concienciarnos de ello?
Según se entienda la sexualidad, así irá la familia. Según sea la situación de la familia, así será la de la sociedad. Las normas sexuales tienen una influencia decisiva en la construcción de todo el edificio que conforma la cultura. El antropólogo Joseph Daniel Unwin, profesor de Oxford en la década de 1930, mostró en su libro Sexo y Cultura [J. D. Unwin, Sex and Culture, Oxford University Press 1934] que la Cultura con mayúsculas sólo puede existir con unas claras normas sexuales.
La cultura cristiana europea se basa en el ideal de la monogamia. Ahora asistimos a una revolución cultural que derroca la moral sexual. Las graves consecuencias que se derivan de ello son obvias: la destrucción de la familia y la crisis demográfica. Pero los poderes mundiales siguen obligando a todas las naciones a emprender esta revolución sexual.
¿La desregulación moral supone una mayor libertad?
Para deshacerse de cualquier restricción moral sobre la actividad sexual se envuelven en la tentación de la “liberación sexual”. Todo el mundo sabe por experiencia que es necesario establecer un control sobre los impulsos y deseos del cuerpo, ya sea el sexo, la comida, la bebida… De lo contrario, serán esos impulsos los que nos controlen.  Por ello, la templanza es una de las virtudes cardinales.
La explosión de la pornografía a través de Internet crea millones de personas adictas al sexo, trágicamente cada vez más jóvenes se encuentran entre ellos. Hasta el matrimonio y las familias se contemplan como un freno si el marido y la mujer optan por la infidelidad para responder a sus deseos sexuales, porque no han aprendido a ponerlos al servicio de la expresión del amor.
¿Cómo nace esta revolución sexual?
Rastreando las ideas que han impulsado la revolución sexual, cabe recodar al filósofo griego Protágoras, quien proclamó que “el hombre es la medida de todas las cosas”. Esta creencia es la base del relativismo, que afirma que no hay valores morales absolutos. Luego, la Revolución Francesa anuló la concepción cristiana del hombre, creado por Dios y en última instancia, responsable ante Dios.
Desde entonces, muchas veneradas mentes han aportado ideas filosóficas y psicológicas y la experiencia revolucionaria cultural. Todos ellos simpatizantes de los movimientos políticos comunistas o liberales. Por citar algunos: Karl Marx y Friedrich Engels; Sigmund Freud, Simone de Beauvoir, Alfred Kinsey, el revolucionario sexual puro y simple Wilhelm Reich, y los filósofos Adorno, Horkheimer o Marcuse, de la llamada Frankfurter Schule (Escuela de Franckfurt).
¿Qué suponen en concreto el movimiento de mayo de 1968, el feminismo radical y el marxismo para esta ideología?
Lo que cambió a la sociedad en su conjunto fue la rebelión estudiantil de 1968, impulsada por las ideas de la Escuela de Franckfurt, y la puesta en práctica de las ideas de Wilhelm Reich. El marxismo, el feminismo radical y la “liberación sexual” se unieron para atacar el sistema de los valores cristianos y exterminarlos de raíz, rebelándose contra cualquier autoridad.
De manera especial, los niños eran el objetivo inmediato de los revolucionarios: crearon las denominadas antiautoritarias “tiendas de niños” (Kinderladen), para que los menores hicieran lo que quisieran, alentándoles a los juegos sexuales.
¿Cómo se reflejan esas premisas del 68 en la actualidad?
Los fines del movimiento del 68 se han convertido en el actual programa de Naciones Unidas y de la Unión Europea, incluyendo además la aplicación mundial de los llamados “derechos” LGBT y la deconstrucción de la identidad masculina y femenina.
¿Como se deconstruye la identidad masculina y femenina?
Mediante la desregulación de las normas sexuales y la promoción de los privilegios LGTB, sumando el reconocimiento como “matrimonio” de las uniones entre personas del mismo sexo y los “derechos” transgénero; con la neutralización de la familia por medios ideológicos y económicos (impuestos y sistemas de la Seguridad Social que penalizan a las madres y a las familias); la colectivización de los niños menores de tres años en guarderías estatales; la sexualización de los niños a través de la educación sexual obligatoria en las escuelas; y la eliminación de los “estereotipos de género”, mediante métodos pedagógicos en los colegios y en los jardines de infancia.
Y, ¿quiénes están detrás de todo esto?
Estos ataques contra las bases de una sociedad sana y viable crean masas de desarraigados que son fácilmente manipulables. No sólo es la estrategia de la Naciones Unidas y de la UE, sino de una red de agencias de la ONU, como la OMS y el UNICEF; ONG globales, como Planned Parenthood y la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex (ILGA); corporaciones multinacionales como Apple, Microsoft, Google, Facebook…; así como de fundaciones multimillonarias, como Rockefeller y Gates, con el apoyo de los medios de comunicación.
¿Cuáles son las consecuencias del concepto “género”, que tratan de imponer los grupos de presión LGBT a la sociedad?
El objetivo de implementar la ideología de género en la sociedad con sofisticados métodos de ingeniería social es la deconstrucción de la identidad del hombre y de la mujer, lo que hay de familia y de moralidad en su nivel más profundo.
Tras el fallo de la Corte Suprema de EEUU dictada en junio de 2015, asistimos a una nueva ola de activismo ‘trans’ procedente de este país. Barack Obama, presidente de esta nación que lidera el mundo, se encuentra ahora mismo liderando la llamada “batalla del baño”, que trata de imponer por ley que una persona transexual pueda usar el baño y el vestuario del sexo que elija.
Que el 99% de la población de los Estados Unidos tenga un problema cuando miembros del sexo opuesto entren en un cuarto de baño o aseo, especialmente cuando los utilizan niños, no parece preocupar en absoluto a los gobernantes políticos…
Asistimos a la promoción del aborto o la anticoncepción, a menudo mediante catastrofistas teorías sobre la superpoblación mundial con las que tratan de justificar un control de la natalidad. ¿Lo considera realista?
Un motivo obvio para estas políticas destructivas es reducir la población de la tierra. Esta es la política exterior que siguen los EEUU desde la década de 1970. Pero el verdadero problema es el declive demográfico, al que se enfrentan casi todas las naciones industrializadas, y que ahora está empezando incluso en los países en desarrollo.
Es una consecuencia de separar el sexo de su significado y función existencial, la procreación, a través de la anticoncepción y el aborto. De ahí la fuerte batalla que libran en la ONU y en la UE para definir el aborto como un “derecho humano”. ¿Hasta dónde ha llegado la humanidad, desde la proclamación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948?
¿De qué otros instrumentos se sirven para cambiar la sociedad?
A parte de cambiar el sistema legal y sexualizar a los niños por la fuerza que ostenta el Estado, esta ideología trabaja en el cerebro y la psique de las personas, a través de los medios de comunicación, la industria del entretenimiento (el cine y la música, principalmente) y la pornografía.
La pornografía es un negocio de miles de millones de dólares. Ver pornografía es adictivo, como lo es una droga física: destruye matrimonios y familias y conforma una pendiente resbaladiza hacia la delincuencia sexual.
¿Por qué no existe ninguna campaña de la UE contra la pornografía, como por ejemplo la hay contra el tabaco? 
La diferencia es que el tabaquismo no destruye la familia, la pornografía sí lo hace.
Usted ha vivido un profundo cambio: del movimiento revolucionario de 1968 a valiente activista contra los estragos de la revolución sexual global; un “despertar” que atribuye a su conversión al catolicismo. ¿Qué aporta el humanismo cristiano, y en concreto la Iglesia Católica, a esta batalla cultural?
Me convertí al catolicismo hace veinte años. Descubrí una gran cantidad de enseñanzas sobre los problemas del hombre y de la mujer, sobre la familia y la sexualidad.
San Juan Pablo II dedicó su vida y su papado a estas cuestiones, fundamentadas en la encíclica Humanae Vitae de Pablo VI.  Benedicto XVI, por su parte, es uno de los grandes analistas y visionarios de nuestra época. Esto en cuanto a la parte intelectual.
Pero también hay un lado espiritual: la conversión conduce a un cambio de vida. Jesús dice: “¿Quién me ama, guardará mis mandamientos (Juan 14,15)”. Guardar los mandamientos permite que el Espíritu Santo ilumine nuestro entendimiento y cambie nuestra vida.
¿Qué nos cabe hacer como ciudadanos, cuando incluso no percibimos los riesgos que entraña esta revolución sexual sobre nuestro mismo futuro como sociedad?
No guardar los mandamientos, separarse de Dios por el pecado, crea ceguera. Los medios de comunicación hacen lo posible para que cualquier tipo de pecado parezca aceptable, para las personas perdamos el espíritu de discernimiento entre el bien y el mal.
En la Biblia leemos: “He puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge pues la vida, para que vivas tú y tu descendencia (Dt. 30,19)”. Las estadísticas sobre la desintegración familiar, el alto porcentaje de trastornos psicológicos en los niños o el grito de la crisis demográfica retumban sobre nosotros, pero nuestros oídos están entumecidos.
No sabemos en qué fase de la historia de la humanidad estamos. Pero como creyentes sabemos que la historia humana tiene un buen final. Cada uno de nosotros puede elegir la vida y utilizar su talento para trabajar por la vida.
Hay innumerables iniciativas cristianas que hacen precisamente eso. HatzeOir.org es una de ellas. Saber estar del lado de la vida, y por lo tanto en el “lado correcto de la historia”, te permite vivir feliz y en paz.
Otra cuestión es la intimidación. Usted sabe bien qué es sufrir los ataques de los ideolólogos de género: fue tachada de “homófoba” e inclusa amenazada en una obra de teatro
Fobia, derivado del griego Phobos, significa odio o miedo. No soy “homofóbica”, porque no tengo miedo de los homosexuales ni les odio. Tampoco tengo nada que ver con la “derecha radical”. Soy  una defensora de los derechos democráticos frente al totalitarismo que va surgiendo.
Estamos tomando medidas ante los tribunales para proteger nuestro derecho democrático a la libertad de expresión. Los ataques no me desaniman. Hago lo que siento que estoy llamada a hacer.
¿Es optimista? haciendo lo que estamos llamados a hacer, ¿podemos ganar esta batalla?
Permítame responder con un salmo bíblico del primer libro de Samuel: “La batalla es del Señor" (1 Sam 17,47).

  Extractado de Actuall, 27/06/2016

martes, 12 de julio de 2016

Ante la fortaleza en la adversidad


Admiración

A los “Pintores sin manos


Me detengo ante tus cuadros
 plenos de luz y armonía,
 que conducen a parajes
 de ensueño y de fantasía.

Saboreo los colores
 y penetro en las tersuras,
 mientras danza mi mirada
 por las líneas que la acunan.

Trasuntan esas pinturas
 profundo amor a la vida,
 y por encima de todo,
 una íntima alegría.

Es sin duda la belleza
 quien me cautiva en tus cuadros,
 pero aún más tu fortaleza,
 pintor que pintas sin manos.
MGdeJ

A su izquierda, los autores, y a la derecha, una de sus obras. Imágenes de la web: http://www.apbp-spain.com/



 

 











domingo, 10 de julio de 2016

Cuento de vacaciones

El espejo



-¡Mamá! ¡Mamá!... ¿me puedes leer esto? – pidió el niño cuyo cuerpecito sobresalía apenas de una montaña de papeles, cuadernos, lápices y libros desparramados sobre la mesa del comedor.
-Mmm ... a ver... “di agli daccling”, -leyó la madre, distraídamente.
-¿Qué quería decir?- volvió a pedir el niño, - ¡me olvidé!
-¿Cómo te olvidaste? ¡Si hace tan poco que lo leímos!
- Espera... ¡ya sé! “El patito feo” -¡Muy bien! ¿Y recuerdas también la historia?
- Sí. “Había una vez un huevito...”
Ana se perdió en los ojos de su hijo. No podía borrar de su mente aquellas palabras del médico: -Señora, lamentablemente los análisis nos hacen pensar en una malformación genética. Esto es doloroso, pero tengo el deber de advertirla. -¿Qué me quiere decir? ¿Qué tiene mi bebé?- las preguntas le brotaron trémulas. -Tenemos que hacer más estudios para definir eso, por ahora lo único que sabemos es que no es normal... Yo le sugeriría... -¿Qué? –disparó sobresaltada. -Que vuelva otro día con su esposo y charlemos más tranquilos. -No, no me quedo tranquila. -Siempre hay alternativas –su voz sonaba conciliadora. -¿En qué piensa, doctor?- preguntó ella con los ojos ensombrecidos como intuyendo la respuesta.
-“....y la señora pata, aunque este huevo era tan grande, le dio su calor, como a los demás, y pronto comenzaron a salir uno por uno, los patitos... pero el del huevo grande no salía, y la mamá lo abrigó un tiempo más, y salió un patito...”
-Por de pronto podemos suspender el proceso. -¿Me habla de interrumpir el embarazo?  -Usted tiene idea de lo que es traer a este mundo un niño con alguna malformación? Por si aún no cayó en cuenta, significa dolor, mucho dolor; trabajo, mucho trabajo y dedicación personal, gastos extraordinarios... No todos lo soportan... ¿Está dispuesta a eso?
-“... el patito era muy feo, era distinto a todos los demás, nadie lo quería...”
-Voy a conversarlo con mi marido, esto es muy duro. -A veces una decisión rápida ahorra muchos dolores de cabeza...
-“... y todos querían picotearlo, entonces el patito se escapó.”
Ana puso instintivamente la mano sobre la curva suave de su vientre. Recordaba aquella sensación en la que se le mezclaban la angustia y la esperanza, la impotencia y la rebeldía, como si fuera hoy. Sin embargo, habían pasado ocho años desde aquel momento.
Tomasito la miró: -¿Te duele la panza, mami?
-No, amor, me dolía un poquito el corazón, pero ya pasó. ¿Cómo seguía el cuento?
-“Y llegó el invierno, y el patito casi se queda atrapado en las aguas heladas, pero pataleó,  pataleó...”
Ana miró las piernitas inertes su hijito, y por su mente cruzó la próxima operación a que sería sometido. La segunda en su corta vida. Y que significaba una nueva esperanza de acceder a cierta movilidad. -Si se nos presenta la ocasión de evitar un sufrimiento,... -insistía el médico- hacemos lo que podemos.  Justo por esos días Ana había ido a ver esa película francesa, casi por casualidad. No recordaba bien el título, tal vez era algo así como “La fuerza del corazón”. La protagonista estaba embarazada y al habérsele declarado un cáncer, le plantean la opción entre su vida y la del hijo. Se había quedado con una frase martillándole la cabeza: “Ningún doctor me va a abrir las piernas para sacarme a mi bebé y arrojarlo a la basura”. En el film la madre lucha, se arriesga, continúa peleándole y finalmente ganándole a la muerte.
- Podemos tener otros niños, - le había dicho José. -Ya sé, querido, pero éste es mi bebé, y lo quiero defender. -Tú eres la madre, haremos lo que creas mejor. -Tengo miedo, José – y se abrazaron llorando.
-“De pronto, el patito dio un respingo, porque un tremendo perro lo miraba. Pero el perro se dio media vuelta sin tocarlo. Así fueron pasando los largos meses del invierno...”
-A todos nos asusta el dolor, pero el único modo de hacerlo desaparecer, sería suprimir toda vida ¿no cree? -le dijo sonriente el pediatra- Es un bonito niño, y el problema que tiene, si está de acuerdo, vamos a enfrentarlo juntos.
-¿Tú piensas que el patito era feo? –se interrumpió el niño en el relato, mirándola muy fijo, y quedó pendiente de la respuesta. Ana lo miró a su vez a los ojos, esos ojos profundos y tiernos que parecían estar siempre interrogándola sin palabras sobre sus imposibilidades y sufrimientos. -No, mi amor, creo que era muy hermoso, pero nadie se había dado cuenta, ni él...
- Claro, así pasó el invierno, con muchas aventuras –respondió aliviado.
-¿Sabes qué pienso, también? Que era muy valiente, que fue haciéndose muy fuerte con todo lo que le pasó – añadió la madre.
Ella también había tenido que hacerse fuerte, sobre todo después de la separación. Dicen que el padre suele sufrir la presencia del hijo como la de un intruso que le impone postergación. José era algo inmaduro, parecía amarla con pasión, se había aferrado tanto a ella, y fue como si no soportara compartirla con ese niño especialmente necesitado de cuidados. Se fue alejando, primero con excusas, hasta que un día Ana supo que en su fuga del dolor buscaba otros consuelos. Tuvo que hacerse dura para decirle: - Comprendo que quieras huir. Yo también a veces lo haría. Pero aquí estoy. Supongo que no es mérito mío. Hay algo superior a mí que me sostiene. Está claro que tu amor no alcanza para sobrellevar esto. Vete, es mejor para los tres.

-“Y pasaron los días y al llegar la primavera se puso más tibio el aire y hubo más luz en los campos... Entonces fue cuando sucedió algo maravilloso: el patito vio a los hermosos cisnes en el estanque...”
¿Qué es la belleza?, ¿qué hace bellos a los seres?, ¿qué clase de anteojos necesitaremos para llegar a ver lo que hay en cada uno?, ¿por qué el que ama encuentra siempre bello al amado?, ¿por qué saberse amado pone un esplendor que irradia por todos los poros?, se preguntaba interiormente Ana.
-“... y se dio cuenta que él también era un hermoso cisne!” -Tomás selló la frase con una sonrisa triunfal que como una onda pasó al rostro de su madre y se quedó allí.
Estaba orgullosa de su hijo. Ambos, como el patito del cuento, estaban recorriendo su “camino del héroe”. Con tropiezos, con muchas dificultades y bastante miedo, pero sin dejar de luchar.
Se le hizo presente la figura de Andersen. Había estudiado algo de su vida en aquellas clases de Literatura Nórdica. Los comentaristas planteaban que él mismo era el protagonista del cuento, ya que por su figura desgarbada y las rarezas de su trato había sido durante su infancia y juventud el blanco de muchas burlas y desprecios. Ana sintió que la parábola era más amplia, que desde algún lugar también la comprendía a ella, y por qué no, nos abarcaba a todos. Y con voz casi inaudible, susurró: -Donde quiera que estés,... gracias.
- ¿Qué dijiste, mami?
- Que me gustó mucho tu cuento.
Tal vez ellos no lo advirtieron, pero el vuelo potente de una bandada de cisnes cruzó en ese momento por el cielo de sus almas.


E. I.
***