lunes, 20 de julio de 2015

Nos hablan los grandes maestros...

Hoy: P. José Kentenich (1885-1986)


"Queremos llegar a ser íntegramente lo que Dios ha previsto para nosotros desde la eternidad, no solamente a causa nuestra, sino a causa de Dios, de aquellos que Dios nos ha confiado o nos confiará alguna vez. En la medida en que hayamos llegado a desarrollar plenamente lo eterno en nosotros, seremos capaces de educar a otros."

"El que quiera educar hombres 

nobles y puros ha de darse a ellos en forma noble y pura".

viernes, 17 de julio de 2015

Educación y libertad


Si la educación ha de ser educación de la libertad, en la libertad y para la libertad, es fundamental tener en cuenta que no puede haber verdadera libertad si el hombre no es radicalmente sanado y transformado por la gracia y el organismo de hábitos sobrenaturales.
 Fuentes, M. A.(2007) "Educar los afectos", p. 233.

lunes, 13 de julio de 2015

Algunas vistas de la fiesta del día de la Bandera

 Desfile de alumnos del Instituto Isabel La Católica en sus cuatro niveles...
  Desfile de alumnos del Instituto Alfredo Bufano en sus cuatro niveles... más el CENS y las Aulas Satélite
 Al fondo, derecha, el edificio destinado a primaria del Bufano. A la izquierda, el SUM.
 Los abanderados de cada Instituto, Nivel y Sección.
Parte del predio, visto desde el edificio donde funcionan los niveles Secundario y Terciario.

Historias de vida...



De exitoso abogado de bancos en EE.UU. a educador en Buenos Aires e iconógrafo en Ciudad del Este, Paraguay

Para Roberto Helguera dibujar siempre fue fácil. Sus cuadernos están llenos de garabatos. Es rara la reunión en la que no quede plasmada al margen de sus notas la imagen de algún participante, o detalles de sus zapatos, los muebles, o la sala. De chico, en el colegio Cardenal Newman en Buenos Aires, competía en concursos de dibujo adonde los premios eran lápices, gomas y reglas contribuidas por los concursantes para el ganador. Cuando cambió de colegio en secundaria para tener tiempo por las tardes, se inscribió y llegó a completar la mitad del curso de artista de historietas en la escuela Garaycochea de Dibujo. Allí conoció a artistas famosos como José Luis Salinas, Mordillo y al mismo Garaycochea y se enamoró de la historieta seria como medio de comunicación. La idea de usarla para el bien y para educar nació allí. Por eso hoy, cuando contempla los muros de la Parroquia Espíritu Santo, en el Área 4 de Ciudad del Este, no se asombra del poder de sus iconos para transmitir la Fe.
Sin embargo, entre hoy y la secundaria ha pasado mucho tiempo. Por esas cosas de la vida, a los 18 años de edad, luego de ganar una beca de estudios, Roberto terminó su secundaria en Nuevo México, EE.UU. para luego seguir con artes liberales, filosofía y teología en California en Thomas Aquinas College. Por no saber qué otra cosa hacer, continuó sus estudios en la facultad de derecho y terminó como abogado en Nueva York. Todo un éxito. Un sueño cumplido. ¿Un sueño cumplido?
Todo lo contrario: “La vida de abogado en Estados Unidos es cruel” recuerda. “No había tiempo para nada que no fuera el trabajo. Fuera de visitar excelentes museos, mi arte quedó relegado al último lugar.” Por eso ya casado y con hijos decidió mudarse de Nueva York a la pequeña pero activa ciudad de Austin en el estado de Texas en el sur norteamericano. Allí se gestaba una joven industria de compañías dedicadas a Internet y la alta tecnología. “Parecía que el resto de mi vida pasaría allí, entre jóvenes entrepreneurs y amigos abogados.”  Pero la vida en el sur de Estados Unidos es mucho más familiar y tranquila que la de la Gran Manzana, incluso para los abogados. Fue allí donde descubrió el mundo de los íconos. “Yo ya había retomado mis clases de arte como hobby para relajarme después de trabajar, pero escribir un icono fue para mí toda una experiencia nueva, que me requirió paciencia y humildad como pocas veces en mi vida” comenta Roberto.
Es que en la iconografía, el artista deja de lado su toque personal para seguir pautas probadas por siglos de experiencia. El pincel idealmente ni siquiera llega a tocar la tabla, sino que se dice que “esparce los pigmentos de la témpera” simplemente, dentro de un marco predeterminado. El iconógrafo sigue pacientemente los pasos probados de sucesivas capas de luz y color para llegar en unas 50 horas de trabajo a terminar un icono pequeño. El nivel de detalles es alto, y como todo tiene su significado, es poca la variación y libertad de expresión que uno tiene dentro de un diseño. Esto es bueno, pero al mismo tiempo frustrante para la personalidad del artista que puja por salir a flote. He ahí la humildad del iconógrafo, se dice, que debe desaparecer para que aparezca el Espíritu Santo. “Durante el proceso uno se frustra, se autocontrola, obedece, y finalmente se vence,” dice Roberto. Muchas veces el icono toma direcciones que uno no esperaba. El resultado es, contrario a lo esperado, liberador a un nivel profundo. No es raro que aquellos que escriben iconos seguido no sientan ganas de volver a pintar lo profano como antes.
“No sé si fue por esta clase de iconografía o porque en general estaba frustrado con mi vida de abogado, pero fue por esa época cuando comencé a entretener la idea de volver a Buenos Aires para hacer algo por Argentina. Pero con la situación del país, ¿qué podría yo hacer para ganarme la vida? Mi educación en filosofía y teología me agradaba más que mis estudios de derecho, pero ¿cómo ganarme la vida con eso?” pregunta. “Así es que un día decidí encomendarme especialmente a Jesús, y le dije: o me decís en voz alta qué hacer o me quedo acá en EE.UU. para siempre.”   No pasaron 12 horas antes de recibir un llamado de Argentina. “Con ánimo de repatriarte, se nos ocurrió…” le comentaba un amigo en común con el P. Carlos Urrutigoity, vicario de la Diócesis de Ciudad del Este, mientras que le proponía un proyecto educativo en Buenos Aires alrededor de las artes liberales.  De allí la vida se aceleró rápidamente: de Houston a Buenos Aires como director del proyecto educativo para chicos de edades primarias y secundarias, y de allí a ayudar al P. Carlos, primero con temas de educación para los seminaristas, y por qué no, con temas de iconografía.
En el 2010 el P. Carlos comenzó el proyecto de cubrir los muros de la parroquia del Espíritu Santo en el Área 4 de Ciudad del Este y para ello sumó varios artistas, algunos con experiencia y otros con ganas de aprender. A Roberto lo entusiasmó con el tema por aquella época, durante una visita al colegio en Buenos Aires. “Por un lado me entusiasmaba la idea de dirigir a los chicos, pero por el otro me sentía totalmente inadecuado, porque nunca había pintado murales como éstos y ellos sí” dice Roberto. La confianza del P. Carlos y la curiosidad pudieron más y, gracias a la generosidad de muchos en Argentina y Paraguay, en el 2013 se embarcó para Ciudad del Este con el afán de ayudar a los artistas locales, en su mayoría seminaristas, a completar los dos últimos murales de la parroquia a los costados del altar mayor. El resto, como dicen, es historia y se puede ver.


Fuente: eventos.diocesiscde.info/de-exitoso-abogado-de-bancos-en-ee-uu-a-educ...

viernes, 10 de julio de 2015

Nos hablan los grandes maestros...

Hoy: Bto. John Henry Newman (1801- 1890)


Así es, hermanos míos; cada ser que alienta en este mundo, grande o humilde, educado o ignorante, joven o viejo, varón o mujer, tiene una misión, tiene una obra. No hemos sido enviados al mundo para nada; no hemos nacido de casualidad; no estamos aquí para que podamos irnos a dormir por la noche y levantarnos por la mañana, ganarnos el pan con fatiga, comer y beber, reír y jugar, pecar cuando tenemos gana y reformarnos cuando estamos cansados de pecar, fundar una familia y morir. Dios ve a cada uno de nosotros; Él ha creado cada alma, y las infunde en cada cuerpo, una por una, con algún propósito. Él necesita, se digna necesitar, de cada uno de nosotros. Él tiene para cada uno de nosotros un fin; somos iguales ante sus ojos, y estamos colocados en diferentes rangos y posiciones, no para sacar de ellos todo el provecho que podamos para nosotros mismos, sino para trabajar en ellos por Él. Así como Cristo tuvo su obra, nosotros también tenemos la nuestra; y como Él se regocijó en hacer su obra, nosotros también debemos gozarnos en las nuestras. 

viernes, 3 de julio de 2015

¿QUÉ CONDICIONES DEBERÍAN DARSE EN LA ESCUELA PARA FOMENTAR LA CONTEMPLACIÓN?

Aquí aparecen algunas propuestas, fruto de un momento creativo...


Educar en el silencio, en poner atención, en el entusiasmo… todo esto hace al hábito de la contemplación. Toda verdad es digna de ser contemplada. (Francisco Forte)

Cuidar la atención, el respeto, el orden, y que cada docente esté entusiasmado, enamorado de la verdad. (Ruth Del Pozzi)

Debería fomentarse la profundidad necesaria en cada una de las disciplinas, para que cada alumno pueda ser capaz de admirarse y desarrollar la capacidad de asombrarse ante las cosas que lo rodean, en el camino educativo que transita. (Francisco Escudero)

Debería haber silencio, que inspire a contemplar, y también música para ambientar… Que la enseñanza lleve al amor, la paz interior, la introspección. (Ma. José Morán)

La escuela debería procurar la salud espiritual y física de los alumnos, brindar espacios de silencio y reflexión, enseñarles a buscar la verdad en la realidad que los rodea y contagiarlos del amor  a lo bello. (Tomás Campi)


Más desarrollo del lenguaje y reflexión sobre el pensamiento. (Luisa Martínez)

Debería orientarse al conocimiento de la verdad, sostener una sana disciplina y los docentes deberían estar muy bien preparados intelectualmente, pues nadie da lo que no tiene. (Mariano Pérez)
Es importante mostrar, visibilizar, el fin del camino a recorrer. (Francisco Burgos)

Guiar a la verdad, enseñar a pensar, a descubrir la maravilla y hermosura de cada cosa. (Emmanuel Gómez)

La disciplina, el tiempo para la reflexión y el silencio; llevar a los alumnos al asombro por las cosas y a poner atención en lo que se hace; el orden, la serenidad, el contento y el cuidado de los objetos; enseñar a salir de uno mismo; el haber contemplado lo que se debe enseñar. (M. de Massabielle Aramburo)

Fomentar la lectura y la espiritualidad. (Leonardo Munita)

Contagiar de amor  a lo verdadero… ayudar a poner atención en las cosas, aprender a observar. (Ruth Gómez)

Es necesario que el maestro motive al alumno, “transmita la verdad que ha contemplado”. Se debe promover hábitos buenos para generar el deseo de alcanzar sabiduría. (Victoria Cipolla)
Que haya más lectura; tiempos de silencio y reflexión; otra opción sería incorporar música clásica en los recreos, ya que está comprobado que ayuda a la contemplación. (Lucas Corral)

Debería darse un ambiente tranquilo en el que el alumno se sienta motivado a meditar, un maestro que tenga experiencia en el camino de la contemplación para poder guiar correctamente al alumno. También se necesita paz, respeto y conocimiento de sí. (Adriana González Micheli)

Procurar la armonía psíquica y física del alumno; proporcionar un ambiente de calma y tranquilidad en el orden; acercar a los alumnos trozos bellos de los pensadores que se han dado a lo largo de la historia, como también vidas y experiencias que despierten la admiración. (Elián Morant)

Promover que los alumnos tengan satisfechas las necesidades básicas, llevar a la búsqueda de la verdad; que los docentes hayan tenido experiencias contemplativas. (Nicolás Pérez)

Que el docente conozca y haya contemplado el objeto que ha de transmitir, ya que esa experiencia se instala en lo mejor de la persona, promoviendo su plenitud. (Celeste López)

Genuino interés de los educadores por lograr en sus alumnos una verdadera trascendencia. (Daniel Sosa)

Fomentar el silencio interior, detenerse en los conceptos, aprender a maravillarse por las cosas. No ir a las apuradas; dar tiempo para el ocio y gozar la paz. (Belén Mihanovich)