viernes, 7 de octubre de 2016

Hispanidad, Reina Isabel y leyendas negras

Jesús Ángel Rojo, historiador: “Isabel de Castilla fue la primera en abolir la esclavitud, no Lincoln”
El periodista e historiador Jesús Ángel Rojo combate en 'Los invencibles de América' la Leyenda Negra narrando la grandeza de la gesta de los conquistadores españoles en el Nuevo Continente. Indigenistas y populistas se la tienen jurada.
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País por país, Jesús Ángel Rojo, desgrana en Los invencibles de América (Editorial El Gran Capitán) las venturas y desventuras de los hombres que forjaron su carácter bajo el influjo de la Reconquista y el deseo de lograr fama y gloria como los protagonistas de los libros de caballerías.
La defensa de la gesta española en América, que acabó (aún con excesos) con el salvajismo de sus pobladores originarios, le ha valido a Jesús Ángel Rojo el desprecio de los indigenistas, que le han insultado y amenazado. Pese a ello, Rojo no se arredra y mantiene su compromiso con la Historia y España, la madre de América.
¿Es Los invencibles de América una forma de reivindicar el germen de la Hispanidad?
Sí, por supuesto. Lo que hace es descubrir al mundo que el mayor encuentro de razas, de culturas de la historia universal la realizaron los españoles. De ahí surge el nacimiento de la “raza cósmica” de la que hablaba Vasconcelos: la unión del negro, del blanco y del indio y, en este caso, también del asiático puesto que también estuvimos en Filipinas, creando una unión de razas que ahora mucha gente reclama con la multiculturalidad. Los españoles ya la realizaron en su momento.
¿Estamos hablando de una raza superior?
La Hispanidad no es hablar de la supremacía de razas desde el punto de vista biológico, sino de la unión de razas desde un punto de vista espiritual, que es lo que significa la Hispanidad. Todo aquél que es hispano nace, vive y muere de una forma diferente al resto.
¿Qué valor tiene que participen en el libro descendientes de los Reyes Católicos y de Moctezuma?
Cuando se habla de América es fundamental hablar de los Reyes Católicos. Sin ellos España no hubiera existido y América no se habría descubierto.
Pero la Hispanidad no es sólo de unos, sino que es también de los americanos indígenas, de esa unión de razas y culturas. A diferencia de otros países, España creó un Nuevo Mundo del que el indígena formaba parte. De hecho, en 1524 se crearon las primeras escuelas para los indígenas.
Por eso en el libro también tenía que estar parte de ese mundo, en este caso a través del descendiente primogénito de Moctezuma II. No podemos hablar de la Hispanidad si no hablamos de las dos partes.
En el libro se muestran, sobre todo, momentos de esplendor. ¿Por qué escoger esos momentos de luz? ¿Trata de combatir –siglos después- la leyenda negra?
Estamos hablando de los padres de América por países. Pueden ser momentos de esplendor, como Hernán Cortés cuando conquista el imperio azteca y pueden ser momentos también muy complicados. Así le sucedió a Valdivia, derrotado en la batalla de Tucumel y torturado durante tres días en los que los indios le van cortando con unas conchas trozos de carne y se los van comiendo.
La conquista es el ejemplo de unos hombres que tenían una voluntad de acero, la capacidad de sobreponerse a los momentos más difíciles y una determinación que les hicieron únicos.
Y sobre todo, más allá del punto de vista de la conquista o del punto de vista militar, la civilización cristiana que llevó España a toda Hispanomaérica es algo único.
Algo muy diferente de lo que hicieron ingleses y franceses…
Ningún país como, por ejemplo el Reino Unido o Francia, lo han hecho cuando realizaron sus grandes gestas. Todo lo contrario: se limitaban a eliminar todo lo que hubiera ahí para traer su mundo a las zonas conquistadas.
España no. Creó un nuevo mundo, esa raza mestiza. España nunca se va a ir de América por la sencilla razón de que hemos dejado nuestros genes, nuestra cultura y nuestra religión.
¿Seremos capaces en España de hablar de la historia abandonando las trincheras y los apriorismos?
Yo creo que sí. Es que se tiene que acabar. La historia la tienen que hacer los historiadores. No puede ser que España sea un país donde haya una ley que diga cómo tiene que ser la Historia. Eso sólo pasa en países como Corea del Norte o Cuba.
Los políticos no tienen que hacer la Historia. Nuestro sistema educativo tiene que caer en manos de profesionales. No puede estar dividido en 17 sistemas. No puede ser que en Cataluña y en el País Vasco se esté estudiando el odio al resto de España y, en la Comunidad de Madrid, la Leyenda Negra de España.
¿Por qué es importante para una sociedad preservar la memoria de sus héroes y el orgullo de las gestas pasadas?
Porque un país que se olvida de su historia es un país sin presente y sin futuro. Además, seguramente no cometeríamos los errores que estamos cometiendo si nuestros políticos conocieran la verdadera historia de España, si leyeran un poco más.
Hablemos de esos héroes que aborda en el libro.  ¿Sería posible hacer una clasificación de conquistadores por la grandeza de sus gestas? ¿Son comparables Pizarro, Cabeza de Vaca, Valdivia o Cortés?
Todos son complementarios. Aunque la verdad es que como hazaña, está la de Francisco Pizarro que ha sido el conquistador español que más territorios ha incorporado a la corona. Y desgraciadamente todas las biografías le han tratado como un genocida.
¿Supera a Colón?
Su hazaña es incluso mayor que la de Colón. Porque él consigue conquistar el imperio inca después de tres intentos. Estamos hablando de una persona que no sabe prácticamente leer ni escribir. Por lo tanto, tiene que tener una inteligencia espectacular: tiene que dirigir un ejército minúsculo, se introduce en un imperio grandioso y es capaz de analizar toda la situación política, dar un golpe de mano y llegar a Cuzco como libertador de los incas.
Y luego lo que hace es incorporar a la nobleza inca para respetar a las antiguas autoridades y que se incorporen a su nueva forma de gobernar.
Gestionó ejércitos, construyó ciudades, protegió los indios por mucho que diga la Leyenda Negra y se mezcló: su hija fue la primera noble mestiza que llegó a España, Francisca Pizarro Yupanqui, algo único en la historia universal.
Pizarro está en su cúspide… ¿y los demás?
Luego están odiseas como la de [Álvar Núñez] Cabeza de Vaca, que recorre todos los Estados Unidos. No nos tenemos que ir a la mitología griega, a La Odisea que nos narraron los griegos. Los españoles hicieron ese libro, pero de verdad.
O Francisco de Orellana que recorre el Amazonas construyendo un barco en la misma selva. O Ponce de León, algo increíble. O Quesada, en su frenética búsqueda de El Dorado; o a Coronado, que buscó las siete ciudades de Cíbola…
¿Buscaban más el oro o alcanzar cierta gloria y eternidad con sus aventuras?
Es importante conocer su psicología. Hablamos de una época en la que están empezando a desarrollarse los libros de caballerías, donde la gloria, alcanzar la mayor conquista era incluso más interesante que el propio dinero. Hernando de Soto tenía una fortuna equivalente a unos 12 millones de euros. Pero la invierte toda en buscar una ciudad como Tenochtitlán o Cuzco.
Desgraciadamente no lo encuentra, pero sí pasó a la gloria por descubrir el río Mississipi, uno de los más grandes del mundo.
En círculos indigenistas se rechaza el concepto de ‘descubrimiento’. ¿Fue más un descubrimiento, un encuentro, una invasión, una colonización, una evangelización… o una mezcla de todos?
Pongo un ejemplo. Imagina que estás en el campo, te pones a picar y encuentras un tesoro. ¿Quién encuentra el tesoro? ¿Tú o el tesoro te ha encontrado a ti? Lógicamente la iniciativa de llegar a América fue española y por tanto para el mundo occidental se descubrió América.
No fue un encuentro… Colón no fue citado por los indígenas de América para encontrarse en ningún lado. En definitiva es un absurdo más de esta gente que quieren negar la realidad con argumentos que parecen de niño pequeño.
 Pero si no hubo encuentro en un inicio, sí lo hubo después y fue el que facilitó el mestizaje…
Por supuesto. Pero ellos quieren señalar que el descubrimiento de América en 1492 no existió. Desde la primera bobada hasta el final decapitan todo lo que fue la presencia española.
¿Y el genocidio?
Nunca hubo un genocidio en Hispanoamérica. En México, por ejemplo, un 60 por ciento de la población es mestiza, un 30 por ciento es indígena y un 10 por ciento blanca. Si te vas un poquito más al norte, en los EE UU, verás que no hay mestizos y los indios están metidos en reservas.
Es absurdo. La mayoría de los conquistadores, desde Hernán Cortés, Ponce de León, Alvarado, el mismo Pizarro, etcétera se casaron con indígenas y formaron familias mestizas.
Esta protección del indígena no sólo fue un deseo, sino que se sustanció en leyes…
La Corona española los considera súbditos. Isabel la Católica, en su testamento; las Leyes de Burgos de 1512 fue el primer texto legal de la historia que considera hombres libres por primera vez a un pueblo conquistado; y las leyes de 1542 que reafirman que el indio es un hombre libre.
Son leyes perjudiciales para los españoles que estaban en América. Además, los indígenas, cuando llega la emancipación de los pueblos hermanos, no querían que la Corona se fuera de allí. De hecho, lucharon a favor de los españoles.
Cuando se independizan los países hispanoamericanos es cuando los indios sufren porque las nuevas repúblicas dicen que todos somos iguales y por lo tanto los indios no tienen que tener privilegios. A partir de ahí, las grandes oligarquías se dedican a quitarles las tierras y a perjudicar a los indígenas. Desde entonces no levantan cabeza y no durante la época de la Corona.
Entonces, la gesta española en América, lejos de ser un genocidio, ¿fue el germen de los derechos humanos?
Las leyes de Burgos de 1512 son la base de los futuros derechos humanos. Ahí hay derechos como que las mujeres tienen derecho a la baja por maternidad, incluso de tres años; que los indios tienen que trabajar y recibir un sueldo y ser protegidos… No hay leyes más paternalistas que las de la Corona.
En España seguro que hay algún asesino, algún violador y algún ladrón. Eso no quiere decir que todos sean asesinos, ladrones, ni violadores. Por supuesto que hubo excesos y fueron denunciados por la propia España. Fue la misma Corona la que toma medidas.
Cosa muy diferente a la que hicieron los anglosajones que dijeron: necesitamos este terreno, que empiece el exterminio. Eso fue lo que pasó y ahí están los resultados: Hispanoamérica, la mayor nación mestiza del mundo. En Norteamérica prácticamente no hay ningún indígena.
“Con la llegada de los españoles se acabó con una cosa tan aberrante como es el canibalismo y el sacrificio de seres humanos”
Por otro lado, no sólo se dieron leyes que preservaban la dignidad de todo ser humano, sino que se erradicó una serie de prácticas absolutamente inhumanas.
La gente tiene que saber de dónde viene la palabra caníbal, que es precisamente de los indios caribes que vivían en las islas del Mar Caribe. Los aztecas no sólo hacían sacrificios humanos, sino que también eran caníbales. De hecho, cuando cogían a un prisionero lo sacrificaban y le devolvían el cuerpo a la familia del que lo había capturado para que se lo comiera.
Si los españoles no hubieran llegado al imperio azteca, éste habría llegado a un colapso total. Lo dicen hasta los propios indigenistas, porque sacrificaban y se comían a unas 250.000 personas al año.
En Tzitzén Itza, una delas siete maravillas del mundo, te explican cómo tomaban a niños de 3 a 11 años y los lanzaban por el cenote sagrado para que lloviera o hubiera buenas cosechas; o les cortaban los brazos y les lanzaban. Verdaderas aberraciones en auténticos parques de atracciones del horror y la sangre.
Entonces, el buenismo indigenista, ¿en qué queda?
Es absolutamente falso que los indígenas fueran como hermanitas de la caridad. Eran gente muy violenta, muy sangrienta y que se portaba de forma horrible con ellos mismos.
¿Comparte la sensación de que el mundo hispanoamericano está hoy más conectado con España, con la Madre Patria, que al revés?
Desde los años 70, España vive acomplejada y se cree que lo mejor está en Europa y deja de mirar hacia Hispanoamérica. Me parece muy bien la Unión Europea, pero tengo muchísimo más en común con un argentino, un cubano o un venezolano que con un alemán.
Principalmente porque ese argentino, cubano o venezolano tiene por lo menos la mitad de su sangre española; compartimos la misma lengua, la misma cultura y tenemos comportamientos similares muy diferentes a los de un alemán, un francés o un anglosajón.
¿Hubiera sido posible la empresa americana sin el impulso previo de la Reconquista? 
La Reconquista es fundamental. Después de siete siglos teníamos verdaderos ‘rambos’ en nuestros ejércitos. Cuando se toma Granada en 1492, hay que recordar que en ese momento los otomanos habían tomado Constantinopla y estaban amenazando prácticamente a toda Europa.
En el mundo cristiano se vio la toma de Granada como la contraposición a la conquista de Constantinopla. De hecho, en Londres se celebró por todo lo alto; en Roma hubo tres días de misas y festejos. Sin la toma de Granada y la unión de Castilla y Aragón,  Isabel la Católica nunca hubiera financiado el viaje de Colón.
Además, la reina Isabel toma esa decisión por una razón religiosa. Más que conquistar riquezas y oro, quería conquistar almas para la causa católica.
El sueño de Cristóbal Colón, por Dalí

Profundicemos en la Reina Católica, porque sin ella hubiera sido imposible la Conquista tal y como la conocemos ahora, ni siquiera si lo hubiera hecho Fernando solo…
Sin ella no existiría España como la conocemos. Y luego, en la historia universal, porque ella toma una decisión fundamental que fue la base de toda su vida: querer lo mejor para las tierras de Castilla, para las tierras de España y para los nuevos súbditos de la Corona que fueron los indígenas.
Fue una adelantada…
Hablan de Abraham Lincoln como la persona que abolió la esclavitud, pero la primera vez que un monarca hace abolir la esclavitud de una zona conquistada fue Isabel de Castilla, que considera a los nuevos súbditos de la Corona con los mismos derechos que un murciano, que un vasco, que un aragonés. Eso es excepcional.
Isabel de Castilla, cuando Colón trajo los primeros esclavos, inmediatamente prohibió la esclavitud. Fue una persona renacentista que pasará a los libros de historia como la mejor reina que ha existido, no solo de España, sino del mundo.
La rendición de Granada, por Pradilla


Fuente: Extractado de www.actuall.com , 29/9/2016.

miércoles, 5 de octubre de 2016

El poder curativo de la lectura

Cuando nos preguntamos por el poder curativo de la lectura vemos que cobran importancia otras funciones del libro: la risa y el llanto, el compartir experiencias y fantasías, identificarse con otros destinos, retroceder al propio pasado, volver a sí mismo de la distracción, lograr mayor profundidad, meditar.
Al ir más allá del proceso banal de información, se manifiesta el sentido más profundo de la cultura de la lectura. Difícilmente hallaremos una autobiografía donde los libros no sean protagonistas. Ahora bien, ¿qué tienen de significativo para las biografías de sus autores? ¿Qué consideran ellos digno de mención? No el haber obtenido datos útiles por medio de los libros, el haber aumentado su conocimiento profesional o saciado su curiosidad superficial, sino el hecho de que la lectura pone en movimiento algo en el interior de la mente anquilosada.
La lectura se vincula al proceso que Angelus Silesius pretende impulsar cuando expresa: "Amigo, si eres algo no te detengas: avanza de una luz a otra".
Esto explica la asombrosa comprobación de que los lectores asiduos tienden a ser personas más felices que las demás. De seguro no lo serán por haber recibido menos golpes del destino, sino más bien porque la lectura continuada les ha enseñado a entretejer los contratiempos en su vida dándoles un sentido, y porque han logrado madurar en su constante encuentro con el mundo de los pensamientos e imágenes de los libros. Desde esta óptica, la cultura de la lectura puede definirse como terapia cotidiana sin terapeuta. 

Ludwig Muth, citado por Lukas, Elizabeth (2001) Psicología espiritual. Buenos Aires: San Pablo. p. 75.

jueves, 29 de septiembre de 2016

Leído para Ud: "EL PRECIO A PAGAR"

Es la conmovedora y electrizante historia de un converso que ha de huir de su propia familia para salvar su vida.

A raíz de su visita a Buenos Aires, La Nación publica este artículo:
Por Fernando J. de Aróstegui
 Miembro de una rica familia chiita y descendiente de Mahoma, el destino de Mohammed al-Sayyid al-Moussaoui parecía definido: sucedería a su padre como patriarca de un clan con autoridad sobre unas 60.000 personas en Irak e influencia en varios países de Medio Oriente.
Pero Mohammed eligió darle a su vida un giro impensado y temerario: rechazó el Corán y se convirtió al cristianismo. Sus padres solicitaron que fuera encarcelado y torturado. Tras un año y medio de cautiverio recobró la libertad. Junto con su mujer -también conversa- y sus hijos cruzó clandestinamente a Jordania.
Desde entonces, y luego del dictado oficial de una fatwa (que lo condenó a muerte), sus hermanos y primos lo buscan para ajusticiarlo por "converso". Karim, su tío, le disparó a quemarropa, pero falló.
Desde 2001 vive, junto con su mujer y sus cuatro hijos, exiliado en Francia, donde cambia de domicilio con frecuencia. "Más tarde o más temprano, seguramente me van a matar. Sé que cada día puede ser el último", dijo a LA NACION con una sonrisa triste Joseph Fadelle, como pasó a llamarse tras ser bautizado. De 52 años, llegó a Buenos Aires auspiciado por la editorial Logos y la desarrolladora inmobiliaria Eidico para dictar una serie de conferencias que dan cuenta de su experiencia.
"No tengo miedo, aunque tomo precauciones de seguridad", explicó con impasibilidad. Y añadió que ya aprendió a vivir "preparado para enfrentar la muerte".
La vida en fuga permanente
De origen chiita, Fadelle, cuyo verdadero nombre es Mohammed al-Sayyid al-Moussaoui, vive exiliado en Francia tras ser condenado a muerte por su familia. "Más tarde o más temprano, seguramente me van a matar. Sé que cada día puede ser el último", dijo.


Fuente: Extractado de La Nación. 22/9/2016.

lunes, 26 de septiembre de 2016

Más actual que nunca!

Visto para Ud: DE DIOSES Y DE HOMBRES




El film narra la gestación del martirio de la comunidad del Monasterio Trapense del Monte Atlas, sucedido en Argelia, en 1996.




Muestra cómo viven los monjes: sus tareas cotidianas, su compromiso con la vida del pueblo, el servicio fraterno que prestan a la vecina comunidad musulmana y finalmente, cómo se preparan para afrontar el martirio: sus dudas y temores, toda su fragilidad humana al desnudo.








Se destaca la conducción paternal del Superior...su firmeza, su fortaleza anclada en la fe, su paciencia y comprensión humana, que configuran un ejemplo de singular hermosura para todo educador.


He aquí la carta-testamento del prior, Dom Christian-Marie Chergé:

“Si un día me aconteciera -y podría ser hoy- ser víctima del terrorismo que actualmente parece querer alcanzar a todos los extranjeros que viven en Argelia, quisiera que mi comunidad, mi Iglesia, mi familia, recordaran que mi vida ha sido donada a Dios y a este país. Que aceptaran que el único Señor de todas las vidas no podría permanecer ajeno a esta muerte brutal. Que rezaran por mí: ¿cómo ser digno de semejante ofrenda? Que supieran asociar esta muerte a muchas otras, igualmente violentas, abandonadas a la indiferencia y el anonimato. Mi vida no vale más que otra. Tampoco vale menos.
De todos modos, no tengo la inocencia de la infancia. He vivido lo suficiente como para saber que soy cómplice del mal que ¡desgraciadamente! parece prevalecer en el mundo y también del que podría golpearme a ciegas. 
Al llegar el momento, querría poder tener ese instante de lucidez que me permita pedir perdón a Dios y a mis hermanos en la humanidad, perdonando al mismo tiempo, de todo corazón, a quien me hubiere golpeado. 
No podría desear una muerte semejante. Me parece importante declararlo. En efecto, no veo cómo podría alegrarme del hecho de que este pueblo que amo fuera acusado indiscriminadamente de mi asesinato. Sería un precio demasiado alto para la que, quizá, sería llamada la gracia del martirio, que se debiera a un argelino, quienquiera que sea, sobre todo si dice que actúa por fidelidad a lo que supone que es el Islam. 
Sé de cuánto desprecio han podido ser tachados los argelinos en su conjunto y conozco también qué caricaturas del Islam promueve cierto islamismo. Es demasiado fácil poner en paz la conciencia identificando esta vía religiosa con los integrismos de sus extremismos. 
Argelia y el Islam, para mí, son otra cosa, son un cuerpo y un alma. Me parece haberlo proclamado bastante sobre la base de lo que he visto y aprendido por experiencia, volviendo a encontrar tan a menudo ese hilo conductor del Evangelio que aprendí sobre las rodillas de mi madre, mi primera Iglesia inicial, justamente en Argelia, y ya entonces, en el respeto de los creyentes musulmanes.
Evidentemente, mi muerte parecerá darles razón a quienes me han tratado sin reflexionar como ingenuo o idealista. Pero estas personas deben saber que, por fin, quedará satisfecha la curiosidad que más me atormenta. 
Si Dios quiere podré, pues, sumergir mi mirada en la del Padre para contemplar junto con Él a sus hijos del Islam, así como Él los ve, iluminados todos por la gloria de Cristo, fruto de su Pasión, colmados por el don del Espíritu, cuyo gozo secreto será siempre el de establecer la comunión y restablecer la semejanza, jugando con las diferencias. 
De esta vida perdida, totalmente mía y totalmente de ellos, doy gracias a Dios porque parece haberla querido por entero para esta alegría, por encima de todo y a pesar de todo. En este “gracias”, en el que ya está dicho todo de mi vida, los incluyo a ustedes, por supuesto, amigos de ayer y de hoy, y a ustedes, amigos de aquí, junto con mi madre y mi padre, mis hermanas y mis hermanos y a ellos, ¡céntuplo regalado como había sido prometido! 
Y a ti también, amigo del último instante, que no sabrás lo que estés haciendo, sí, porque también por ti quiero decir este gracias y este a-Dios en cuyo rostro te contemplo. Y que nos sea dado volvernos a encontrar, ladrones colmados de gozo, en el paraíso, si así le place a Dios, Padre nuestro, Padre de ambos. Amén. Inchalá”.

martes, 20 de septiembre de 2016

EL IDEAL

“Cada civilización ofrece una visión propia del hombre, por la cual puede ser juzgada.  Así las civilizaciones del pasado tuvieron sus aristocracias en quienes se encarnaba un determinado ideal humano. Nos sería, por ejemplo, imposible entender la civilización griega sin conocer el ideal del kalós-kagathós, el bello-bueno, que es su flor; así como no captaríamos la civilización medieval si nada supiéramos del santo, del caballero, del hidalgo; ni de la civilización anglosajona sin recordar al gentleman, ni la civilización japonesa obviando la figura del samurai. Todas las grandes civilizaciones han resaltado un cierto tipo de hombre, un modelo humano que quizás nunca o casi nunca se concretó del todo ni existió de hecho siempre, pero cuyo atractivo resultaba fascinante, suscitando el esfuerzo de todos aquellos sobre los cuales se irradiaba, particularmente en los estamentos dirigentes.” […]

“En este tiempo, donde el trabajo ha perdido su sentido humanizante, la gente no busca sino el placer. Es lo propio de las épocas decadentes. La búsqueda omnímoda e insaciable del placer se convierte en una necesidad inconsciente, análoga al uso de estupefacientes para el drogadicto. El sufrimiento aparece con todas las características de un agresor, carente totalmente de significación.”


Fuente: Sáenz, Alfredo (1998) El hombre moderno. Buenos Aires: Gladius. p. 109 y 119.

domingo, 11 de septiembre de 2016

Esperar la primavera

…especialmente en esta estación de la primavera en que toda la naturaleza es rica y bella. Solamente una vez al año, pero una vez no obstante, el mundo que vemos hace estallar sus poderes ocultos y se revela a sí mismo de alguna manera. Entonces aparecen las flores, los árboles frutales, las flores se abren, y la hierba y el trigo crecen. Hay un impulso repentino y un estallido de esta vida oculta que Dios ha colocado en el mundo material. Pues bien, esto es como un ejemplo de lo que el mundo puede hacer por mandato de Dios. Esta tierra que se esponja ahora con flores y hojas, estallará un día en un mundo nuevo de luz y de gloria, en el cual veremos a los santos y a los ángeles. ¿Quién podría pensar sin la experiencia de primaveras anteriores, quién podría concebir dos o tres meses antes, que la naturaleza, aparentemente muerta, pudiera llegar a ser tan espléndida y tan variada?
¡Qué diferente es un árbol, qué diferente la perspectiva, cuando las hojas están en él y cuando caen! ¡Qué inverosímil sería que, antes de tiempo, las ramas secas y desnudas se vistieran súbitamente con lo que es tan brillante y refrescante! Así es que en el buen tiempo de Dios las hojas vienen a los árboles. La estación puede demorarse, pero llegará finalmente.
Lo mismo ocurre con esta primavera eterna que esperan todos los cristianos.
Llegará aunque haya que aguardar. Esperémosla ya que “vendrá y no tardará” (Heb 10,37). Por ello decimos cada día “Venga a nosotros Tu reino”, que quiere decir “Señor muéstrate”, manifiéstate, Tú que te sientas entre los Querubines, muéstrate, despliega Tu fuerza y ven a ayudarnos. La tierra que vemos no nos satisface. No es más que un principio, no es más que una promesa del más allá. Incluso en su mayor gozo, cuando se cubre con todas sus flores, aun entonces, no nos basta. Sabemos que en ella existen muchas cosas que no vemos. Un mundo de santos y de ángeles, un mundo glorioso, el palacio de Dios, la montaña del Señor de los Ejércitos, la Jerusalén Celestial, el trono de Dios y de Cristo, todas estas maravillas eternas, hermosas, misteriosas, e incomprensibles, se ocultan detrás de lo visible. Lo que alcanza nuestra vista es sólo la corteza exterior de un reino eterno y sobre este reino clavamos los ojos de nuestra fe.


John Henry Newman, del Sermón “El mundo invisible”, 16 de julio de 1837.

viernes, 9 de septiembre de 2016

El LIBRO EN LA HISTORIA Y EN LA EDUCACIÓN

El libro es elemento esencial en la educación, así como la lectura es el corazón de toda enseñanza.

Se podría prescindir de otro maestro que no fuera el mismo libro. Se podría prescindir de la misma escuela. Ésta en muchos casos surge en torno a un libro (la Biblia, los Upanishads, el Catecismo, Aristóteles, etc.). Los mismos maestros surgen para explicar un gran libro.
En "La Historia empieza en Sumer", su autor, Samuel Noah Kramer, afirma "que se trata de la primera civilización del mundo, y no de una simple "cultura", como tantas hay escalonadas a lo largo de nuestra inmensa prehistoria, sino el resultado de todas estas "culturas" en progreso, su fruto más perfecto, la civilización, plena y auténtica, con la riqueza de vida, la perfección y la complejidad que implica: la organización  social y política; el establecimiento de ciudades y de Estados; la creación de instituciones, de obligaciones y de derechos; la producción organizada de alimentos, de vestidos y de  herramientas; la ordenación del comercio y de la circulación de los bienes de intercambio; la aparición de formas superiores y monumentales del arte; los comienzos del espíritu científico; finalmente, y en lugar principal, el invento prodigioso, y del que no se puede medir toda la importancia, de un sistema de escritura que permitía fijar y propagar el saber.”
Tablas sumerias
El libro escrito surge como una necesidad aun para la supervivencia de los pueblos y de las civilizaciones. Y toda escuela como institución educativa brota alrededor de la lectura y del libro. La escritura aparece en el momento en que el "mensaje oral" transmitido de persona a persona no basta. Cada vez que hay algo especialmente valioso para interpretar, surge un tipo de escuela. Así, por ejemplo, para difundir el cristianismo y catequizar se generan grupos que se reúnen en torno de los discípulos. Pronto, algunos de entre ellos - diáconos o servidores - comienzan a enseñar a leer y escribir.
El afán por conservar los libros de la antigüedad y difundirlos hace que los monasterios - de donde surgen escuelas - también de algún modo se formen en torno al libro: al hallado, al que se copia, al que se propaga. En el propio centro de la vida monástica está el Libro de los libros: el que contiene la Palabra de Dios a la que se entretejen las horas y la vida del monje.
Es en los monasterios donde se “reinventa” la escritura tal como hoy la conocemos. En el Siglo VIII, época de  San Beda, se introducen, en la ininterrumpida fila de letras que debía ser interpretada a través de una lectura en voz alta, las separaciones entre palabras. Esto hizo posible tanto la lectura como la copia silenciosa, sin la necesidad de un “intérprete”. Mucho más tarde, hacia los siglos XII y XIII, por la incorporación y la combinación de nuevas técnicas, los textos comienzan a tener una vida propia dentro de los mismos libros, al introducirse los títulos y subtítulos, la división en capítulos y párrafos, las referencias, los índices y las listas de temas.

La Universidad también surge alrededor de un libro y de un maestro. Éste "lee" y explica aquél. Y en torno a ellos se agrupan los ávidos de saber.

Para la modernidad el libro no sólo fue incuestionable. Fue el gran instrumento para la difusión de las ideas, imprenta mediante.

Sin duda, en esta época, la profusión del material publicado atenta, en muchos casos, contra la calidad, lo cual conlleva un descrédito inevitable del libro.

La postmodernidad, coetánea de la explosiva difusión de las tecnologías de la información y las comunicaciones, inaugura un nuevo acceso al libro desde soportes distintos de aquellos materiales que supo conocer: el papiro, el pergamino y el papel.

Biblioteca Vaticana

Fuente: Benda, Ana, Hernández de Lamas, Graciela, Ianantuoni, Elena (2000) La importancia del uso del libro en la educación. Buenos Aires: Santillana. Pp. 29-31.